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Carta abierta del padre de Natalia Aravena

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Señor Presidente:

Soy Ricardo Aravena González, Profesional, Ingeniero Civil Electricista de la Universidad de Chile, casado, con 4 hijos; me dirijo a usted en mi calidad de padre de Natalia Aravena Contreras, la menor de ellos, 24 años, Enfermera de la Pontificia Universidad Católica y trabajadora en su área desde hace 1 año; quien fuera víctima de la violenta represión ejercida contra manifestantes, en el marco de las protestas desatadas en Chile, desde el 18 de octubre recién pasado.

 Le escribo Sr. Presidente desde la rabia, desde la profunda pena y la impotencia, pero con todo respeto, de un padre, una madre, una familia, una comunidad, que clama justicia. Le escribo en forma abierta porque considero que nuestra familia, amigos y todo Chile se deben enterar cómo se está manejando esta situación, con técnicas dictatoriales, que creíamos erradicadas y que ya eran parte del pasado, y dejando innumerables víctimas, entre ellas mi hija.

El día 28 de octubre mi hija se dirigía al centro de Santiago, a participar de una manifestación que se realizaría ese día a las 17:00 horas. Antes de llegar al lugar de encuentro, caminando por Alonso de Ovalle, apareció en dicha arteria un carro lanza agua, el que comenzó a atacar a la gente que se encontraba en el lugar y lanzar bombas lacrimógenas, sin mediar provocación alguna; es más, la gente levantó los brazos, para mostrar que no portaba armas, ni ningún tipo de objeto contundente y, a pesar de ello, el carro continuó avanzando y reprimiendo a la gente indefensa. Ante esto, la gente comenzó a correr y mi hija también lo hizo, al igual que muchas otras personas, que incluso no participaban de las protestas, así como una madre con su hijo pequeño, entre muchos otros. Mi hija, en su carrera, vio que había unos carabineros ocultos tras un Transantiago, y más allá se dio vuelta para mirar, cuando siente el sonido al percutir el arma, e inmediatamente un inmenso golpe de una bomba lacrimógena directamente en su ojo derecho. Su única reacción, ante el semi aturdimiento del golpe, fue llevarse su mano a su ojo, del que emanaba mucha sangre. Un técnico en Enfermería y otros jóvenes, de quienes estamos profundamente agradecidos, que se encontraban en el lugar, la rescataron, la introdujeron en un local, le dieron los primeros auxilios y consiguieron un automóvil para trasladarla a la Posta Central, donde le hicieron las primeras curaciones, exámenes y le diagnosticaron “estallido ocular”, lesión grave, que pronosticaba pérdida total de su ojo derecho. Con posterioridad, fue trasladada a la Clínica Indisa, donde confirmaron el diagnóstico, y fue operada el día siguiente, 29 de octubre, en la Clínica Luis Pasteur, y dada de alta el día 30 de octubre, para continuar con reposo absoluto en nuestra casa, a la espera de los siguientes pasos, para determinar si, con muy poca probabilidad, hubiere alguna posibilidad de recuperar la visión de su ojo, proceso en el que se encuentra al día de hoy.

Como mi hija lo asevera, ella no portaba ningún arma ni objeto de ninguna clase, sino sólo se dirigía con su voz, y en forma pacífica, para manifestar su descontento por una sociedad injusta y desigual. Mi hija no acudió a manifestarse para conseguir algún privilegio para ella, sino para que muchos otros chilenos puedan disfrutar de los semi-privilegios de los que ella ha disfrutado en su vida; porque le hemos podido “comprar” buena salud, “comprar” buena educación, “comprar” en general buena calidad de vida. Y destaco entre comillas la palabra “comprar”, porque en esta sociedad sólo quien tiene capacidad de compra es quien puede disfrutar de los beneficios que ella otorga, y de los que la gran mayoría de chilenos están exentos.

¿Por qué? Me pregunto Sr. Presidente, a una joven de 24 años, que se dirigía a manifestarse en forma pacífica, porque no alcanzó a llegar al lugar de la marcha, sin armas y sin otro objeto más que su voz ¿es atacada en forma cobarde y artera, por quienes tienen el deber de protegerla? ¿Por qué? a una joven, con toda una vida por delante, noble, alegre, generosa, solidaria, buena; que se hizo vegetariana sólo para proteger a quienes ella considera sus hermanos menores y desvalidos en esta sociedad consumista, como lo son los animales; que se preocupa por no utilizar productos que dañen el medioambiente o que testeen en animales; que se preocupa de reciclar deshechos, para legar un mejor planeta a nuestras futuras generaciones; que lucha (en forma pacífica) por los derechos de otros chilenos postergados en esta sociedad inicua; que estudió Enfermería para ayudar al prójimo; etc., etc. ¿se le ataca de esta forma y se le priva de la visión de uno de sus ojos? ¿No será Sr. Presidente, me vuelvo a preguntar, que esta actitud se debió a que usted declaró que estábamos en Guerra, y como tal mi hija y los otros manifestantes eran enemigos? En tal caso, sería usted el único responsable.

Afortunadamente mi hija tiene una fortaleza digna de imitar y admirar, y no le han podido quitar su sonrisa, ni su alegría, ni sus ganas de vivir, para seguir luchando por sus ideales, y se conforma con que a ella no la violaron, no le quitaron una extremidad, ni la mataron como a muchos otros; pero a sus padres, hermanos, cuñadas, sobrinas, su familia en general, sus muchos amigos, nos han dado un duro golpe, por lo que exigimos que se haga justicia. El actuar cobarde de agentes del Estado de Chile no puede ni debe quedar impune. Para el Gobierno y las estadísticas, el caso de mi hija es uno más entre muchos, pero para nosotros es un drama único, que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. No creo que usted pueda siquiera imaginar el sufrimiento causado a todos nosotros, y principalmente a mi esposa y madre de Natalia, quien como madre, ha sufrido como nadie el daño causado a nuestra hija, nuestra pequeña y amada Natalia.

El General Director de Carabineros, justifica y apoya a sus carabineros, indicando que su actuar se ha ajustado a “protocolo”. Me pregunto ¿el protocolo autoriza a sus agentes a disparar bombas, balines u otros proyectiles directamente a las personas, a sus ojos, para dañarlas a propósito, o no debiera ser sólo de forma indirecta y disuasiva? Lo emplazo Sr. Presidente a exigir explicaciones al General Director de Carabineros, al Ministro del Interior y a toda autoridad competente a que respondan esta sencilla, clara y directa pregunta. A que respondan también cómo van a reparar el grave daño causado a una ciudadana que, a sus escasos 24 años, ya paga sus impuestos para que dichos agentes la protejan y no para que la ataquen, causándole una semi-invalidez permanente, la que ni con todo el dinero del mundo podrá ser revertida.

Espero Sr. Presidente, que en la calidez de su hogar esté todo en calma y no tenga que estar lamentando una lesión de esta u otra naturaleza a alguno de los suyos, como lo estamos sufriendo nosotros. Así también espero Sr. Presidente, una respuesta a la altura de las circunstancias y una reparación acorde con ello.

Atentamente,

Ricardo Aravena González
C.I. 9.477.451-9

04/11/2019 21:05 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

¿Qué hacemos con Carabineros?

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A pocos minutos de comenzar el toque de queda, tres funcionarios de Carabineros le solicitan su carné a un ciudadano en la calle… a lumazo limpio. La persona en cuestión caminaba por un barrio acomodado y es un joven abogado, derechista en verdad democrático y liberal, blanquito y con una pinta que está lejos de la de un saqueador. ¿Por qué tanta explicación? Ya sabrá el lector que en un país tan clasista, la pinta, esa especie de carné socioeconómico, no es un detalle; tampoco lo es el barrio. Entonces, ya imaginará Ud. cómo pudo ser y está siendo la represión en otros sectores.

En el marco de las actuales movilizaciones, a raíz de agresiones de funcionarios de Carabineros van más de 200 personas con pérdida de visión en un ojo; sea por graves daños o derechamente por explosión del globo ocular. E, incluso, ya tenemos a un joven ciego por disparos de Carabineros: Gustavo Adolfo Gatica Villarroel, estudiante de psicología de 22 años. Es un infame récord mundial del país... En serio. Le ganamos por lejos nada menos que a un régimen tan deleznable como el israelí: “La única estadística mundial que se acerca un poco a lo que hemos visto en Chile, es de Israel, donde hubo 154 pacientes con ojos lesionados, pero en seis años”.[1]

Todos quiénes hemos participado de alguna forma en las movilizaciones, hemos sido testigos directos del violento actuar de Carabineros. El cual no se atiene para nada a lo que el presidente Piñera indicó a la BBC como un protocolo establecido de cómo deben “funcionar las fuerzas policiales”: “En primer lugar, tienen que tratar de actuar solo con su presencia. Luego, deben intentar convencer a las personas cuando están cometiendo disturbios y luego, solo en casos extremos y de manera proporcional, pueden usar gases lacrimógenos o agua”.[2]

Haya Ud. ido o no a una marcha, a estas alturas habrá visto en redes sociales innumerables videos del verdadero actuar de nuestra policía y muchas veces sin su identificación oficial u ocultándola: apaleos, incluso a personas ya reducidas, uso indiscriminado de gases, hasta dentro de viviendas, atropellamientos, trato agresivo y grosero, detenciones arbitrarias, golpes a quienes los graban con sus teléfonos, etc. Todo ello Carabineros se lo ha hecho a personas que ejercían su derecho constitucional a manifestarse pacíficamente y ni siquiera alteraban el orden o impedían el libre tránsito de automóviles. Es más, asimismo han agredido a niños.[3]

En lo personal, de todo lo que he visto, se quedaron en mi memoria dos hechos. El “callejón oscuro” de lumazos que una docena de funcionarios le infligieron a ciudadanos y ciudadanas absolutamente pacíficas que fueron obligadas a bajar la escalera de una calle de Valparaíso mientras eran golpeadas. Y el lanzamiento de una lata de gas en Concepción a personas que se manifestaban sentadas en una plaza.

La no por triste menos irónica guinda de la torta, fue la agresión que sufrió una propia funcionaria policial vestida de civil a manos de sus compañeros institución.[4] Un ejemplo que sí es generalizable del actuar de Carabineros y que deja fuera de juego a los defensores de una supuesta conducta de los funcionarios de la institución ajustada a sus protocolos y, más relevante aún, a derecho.[5]

No obstante, si ya todo lo anterior es inaceptable e injustificable en un régimen democrático, la pregunta que se puede hacer es si estamos ante una situación puntual. Lamentable y preocupantemente la experiencia nos dice que no. Más allá de la actual discusión de si estamos o no frente a una violación sistemática de los DDHH por parte del Estado a través de Carabineros, todo indica que podemos identificar una especie de cultura de la violencia irracional, ilegítima, cobarde y criminal entre los funcionarios policiales.

¿Exagerado cree Ud.? Preguntémosle a los mapuches por ejemplo y la impunidad respecto a ocho personas asesinadas por Carabineros en democracia, fuera de otras agresiones cotidianas que no han terminado en muertes. O preguntémosle a inmigrantes pobres, travestis, prostitutas, jóvenes de sectores marginados, vendedores ambulantes, etc.

El que todo indique que en Carabineros existe una cultura del matonaje criminal y cobarde, viene a sumarse a lo menos otros dos hechos gravísimos: un fraude de cifras estratosféricas de los altos mandos (que podemos dudar si no era de público conocimiento entre las y los funcionarios) y el montaje para inculpar a inocentes conocido como “Operación Huracán”.

Cuando hablamos de una cultura es importante recordar que el problema va más allá de que porcentualmente puedan no ser “tantos” las y los funcionarios involucrados en comparación al número total de quiénes pertenecen a la institución. Porque se trata de una manera de pensar y de valores que se manifiestan en las laborales policiales cotidianas.[6]

Las movilizaciones llegarán a su fin (esperamos que con éxito por supuesto), pero Carabineros seguirá existiendo y cumpliendo funciones en la calle, armados y con el derecho a ejercer violencia. Entonces, ¿qué hacemos con Carabineros? Creo que es otra de las cosas que debemos exigirle al Estado: su profunda transformación e incluso su disolución y reemplazo por una nueva fuerza policial. Una que realmente sea controlada por el Estado y no tenga la actual amplia autonomía heredada de la dictadura cívico-militar, la cual no se condice con un régimen democrático. El matonaje cobarde de estos días podrá olvidarse, pero ello no hace desaparecer el problema de fondo de la falta de probidad, profesionalismo y no respeto de los DDHH.

En la actual coyuntura de atropellos y crímenes contra los DDHH nadie ha renunciado, ni siquiera han pedido perdón. Y hablo del oficial a cargo de Fuerzas Especiales, del General Director, del subsecretario de Carabineros, del subsecretario y ministro del Interior... y ni qué hablar del presidente. Aunque, como muchas otras cosas que hoy se alegan, no es un problema de éste gobierno; también se arrastra desde la recuperación de la democracia.

Más allá de las actuales circunstancias, una sociedad estatal como la nuestra requiere de una policía que mantenga el orden público legítimo y por medios legítimos. Incluso, quiero creer que muchos de los propios carabineros y carabineras desean hacer bien su trabajo y recobrar el respeto que alguna vez la ciudadanía les tenía.

A pesar de que hoy lo urgente tiene primacía sobre lo importante, no olvidemos a Carabineros.



[2] Entrevista a Sebastián Piñera: ‘Estamos dispuestos a conversarlo todo, incluyendo una reforma a la Constitución’ ”, https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-50298552, 05.11.19.

[3] Nancy Yáñez, académica de la Universidad de Chile y directora del Centro de DDHH de la Facultad de Derecho de dicho establecimiento, comentó en una mesa redonda en la Universidad, que en algunas comisarías personas de “civil” han intimidado a defensores de dicho Centro y a personas que van a denunciar violaciones a los DDHH.

[5] Por ahora han sido formalizados solo 14 funcionarios nada menos que por torturas y uno por dispararles a estudiantes en el Liceo 7. Imaginamos que, evidentemente, deberían haber muchas más formalizaciones.

[6] Recordemos a los policías y militares del régimen nazi que eran considerados  “normales”, no como sádicos asesinos de tiempo completo, y no obstante llegado el momento ejecutaron crímenes atroces.

10/11/2019 17:08 andrés monares #. sin tema Hay 1 comentario.

Los nazis del ritmo

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El actual gobierno nunca deja de sorprender. Quién esto escribe carga de manera crónica cierta esperanza en la humanidad, la cual lo impulsa a pensar que la última ridiculez o inmoralidad de la administración Piñera será efectivamente la última. Y ya sabrá Ud. la respuesta: siempre se superan… y con creces.

Nunca esperamos nada de ellos y aun así nos decepcionan.

Desde que se ha venido desarrollando el levantamiento popular de octubre y noviembre, su inventiva para humillarse se ha disparado.

Argumentar que los escolares no tenían razones para manifestarse contra las alzas del Metro dado que su pasaje no había subido, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Utilizar de inmediato el más extremo recurso decretando Estado de emergencia y sacando tropas a la calle (en un país que todavía no olvida los crímenes de las Fuerzas Armadas y de Orden en dictadura), parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más.

Desconocer la legitimidad de las demandas contra la institucionalización de la desigualdad, los privilegios y los abusos para llamar delincuentes y violentistas al pueblo y declararles la “guerra”, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Subirse descaradamente al carro de la mayor marcha que ha visto Chile planteando que poco menos fue un acto de apoyo al gobierno, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Que el presidente declare a un medio internacional que participa en las movilizaciones en su contra, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más.

Seguir desconociendo las demandas de la ciudadanía para dar a conocer rimbombantemente medidas cosméticas que dejan intacto el modelo, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. No tomar en cuenta no solo el clamor popular sino hasta lo que puede ser el sentido común político y con menos de 10% de aprobación rechazar la Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y plantear un Congreso Constituyente (con lo desprestigiada que está dicha corporación y lo poco representativa que es), parecía suficiente… pero sabemos que pueden sorprendernos más.

En fin, dejémoslo ahí. Me faltaría tiempo para escribir y a Ud. para leer tantas leseras. Eso sí, hay que reconocerles su esfuerzo creativo.

En esa línea del teatro del absurdo, pero en versión rasca, en medio de un país convulsionado y de la más desenfadada violencia policial que se haya visto desde la dictadura cívico-militar que incluye torturados, muertos, pérdidas de visión y ahora hasta un joven cegado… en ese contexto, ¡precisamente en ese contexto!, la vocera Karla Rubilar le comunicó a la nación, con teatral solemnidad, que la práctica “El que baila pasa” es “violenta”.[1]

Uno podría reírse de esta última ocurrencia la cual, una vez más, es solo una estrategia comunicacional: “Hemos matado, cegado, apaleado… pero ellos son tan malos como nosotros: ¡hacen bailar a la gente!”. En un país en crisis, con una policía que maltrata brutal y cobardemente a los ciudadanos por órdenes de La Moneda, la respuesta del gobierno es intentar convencernos de que los manifestantes somos malévolos… una especie de iracundos nazis caza judíos.

Nunca esperamos nada de ellos y aun así nos decepcionan.

En realidad, “El que baila pasa” es la manera festiva que manifestantes encontraron para hacer más lento el tránsito de una avenida sin cortarlo del todo. Lo cual, vía redes sociales, se ha difundido rápidamente por Chile. Hemos visto así imágenes por todo el país que comprueban que en el baile nos destacamos más por el entusiasmo que por la calidad. En la práctica, es un modo de relajar los ánimos en una situación que, dependiendo de la reacción de las y los automovilistas, pudiera tornarse agresiva.

Obviamente tamaña tontería no se le ocurrió a la vocera...  ni siquiera el hablar tan solemnemente en el punto de prensa. Tal como la invención del “Chilezuela” para las elecciones, estas payasadas se pagan con platas fiscales a genios de alguna agencia de comunicaciones… Es decir, con dinero de todas las y los chilenos.[2]

Se trata de un vicio de un sector político que en sus afiebrados sueños gerenciales, renuncian a hacer política y entienden el gobernar como una especie de relaciones públicas corporativas, cuyos resultados se juzgan por encuestas. Por eso las medidas son menos importantes que las campañas comunicacionales para difundirlas. La ineptitud del gobierno ante las movilizaciones corresponde, en buena parte, a un inmovilismo fruto de dicha antipolítica.

No entienden que hacen el ridículo... o no les importa Sin embargo, peor todavía, no entienden que con cada una de sus tonterías le echan más leña al fuego. Indigna su simpleza, indolencia y torpeza… ¡en un momento en que ya estamos muy indignados de su simpleza, indolencia y torpeza!

Sí Sra. Rubilar, su gobierno carga con muertos, mutilados, apaleados, gaseados, torturados, acribillados, etc. Pero, obviamente, lo violento es “El que baila pasa”… ¿Acaso tanta violencia bailarina sirve para justificar los nuevos anuncios pro seguridad de Piñera?

Espero que la ciudadanía no se deje engañar por un truco tan burdo, con el cual una vez más insultan su inteligencia.

Para finalizar, un consejo para La Moneda y “el sector”: si no nos respetan, al menos dejen de humillarse públicamente.



[1] “Vocera Rubilar califica ‘el que baila pasa’ como una práctica ‘humillante y violenta’ ”, https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2019/11/12/vocera-rubilar-califica-el-que-baila-pasa-como-una-practica-humillante-y-violenta.shtml, 12.11.19. Incluso, el “expresidente de la Comunidad Judía en Chile, Shai Agosin, [afirmó] que es una ‘práctica fascista’ que fue utilizada en la Alemania nazi”... Y ya sabemos que de fascismo, un sionista como Agosín sabe y con creces.

[2] En todo caso, Venezuela ha dado dinero a montones a las agencias de mercadeo político de América Latina e incluso de España… sin ningún esfuerzo creativo. Las campañas del terror, por ridículas que sean, no son patrimonio de la derecha nacional.

 

13/11/2019 11:50 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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