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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2016.

“...una larga historia de sangre”

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Pablo Neruda te explica por qué todavía en el siglo XXI tenemos en Chile un “conflicto” mapuche:

“Al empuje de los conquistadores españoles, después de trescientos años de lucha, los araucanos se replegaron hacia aquellas regiones frías. Pero los chilenos continuaron lo que se llamó ‘la pacificación de la Araucanía”, es decir, la continuación de una guerra a sangre y fuego, para desposeer a nuestros compatriotas de sus tierras. Contra los indios todas las armas se usaron con generosidad: el disparo de carabina, el incendio de sus chozas, y luego, en forma más paternal, se empleó la ley y el alcohol. El abogado se hizo también especialista en el despojo de sus campos, el juez los condenó cuando protestaron, el sacerdote los amenazó con el fuego eterno. Y, por fin, el aguardiente consumó el aniquilamiento de una raza soberbia cuyas proezas, valentía y belleza...”

Extraído de “Confieso que he vivido”.

09/04/2016 11:55 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Un imperio elegante y sinvergüenza

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“Las castas tenían clasificada la población india como en un coliseo paralelepípedo de galerías superpuestas en cuyo tope se sentaban los dioses. Los ingleses mantenían a su vez su escalafón de castas que iba desde el pequeño empleado de tienda, pasaba por los profesionales e intelectuales, seguía con los exportadores, y culminaba con la azotea del aparato en la cual se sentaban cómodamente los aristócratas del Civil Service y los banqueros del empire.

Estos dos mundos no se tocaban. La gente del país no podía entrar a los sitios destinados a los ingleses, y los ingleses vivían ausentes de la palpitación del país. Tal situación me trajo dificultades. Mis amigos británicos me vieron en un vehículo denominado gharry, cochecito especializado en rodantes y efímeras citas galantes, y me advirtieron amablemente que un cónsul como yo no debía usar esos vehículos por ningún motivo. También me intimaron que no debía sentarme en un restaurant persa, sitio lleno de vida donde yo tomaba el mejor té del mundo en pequeñas tazas transparentes. Éstas fueron las últimas amonestaciones. Después dejaron de saludarme.”

(…)

“Los ingleses ya estaban sentados a la mesa, vestidos de negro y blanco.

-Perdónenme. En el camino me detuve a oír música –les dije.

Ellos, que habían vivido veinticinco años en Ceilán, se sorprendieron elegantemente. ¿Música? ¿Tenían música los nativos? Ellos no lo sabían. Era la primera noticia.

Esa terrible separación de los colonizadores ingleses con el vasto mundo asiático nunca tuvo término. Y siempre significó un aislamiento antihumano, un desconocimiento total de los valores y la vida de aquella gente.

Había excepciones en el colonialismo; lo indagué más tarde. De pronto algún inglés del Club Service se enamoraba perdidamente de una beldad india. Era de inmediato expulsado de su puesto y aislado de sus compatriotas como un leproso. Sucedió también por aquel tiempo que los colonizadores ordenaron quemar la cabaña de un campesino cingalés, con  el propósito de desalojarlo y expropiar sus tierras. El inglés que debía ejecutar las órdenes de arrasar la choza era un modesto funcionario. Se llamaba Leonard Woolf. Pero se negó a hacerlo y fue privado de su cargo. Devuelto a Inglaterra, escribió allí uno de los mejores libros que se haya escrito jamás sobre el Oriente: A village in the jungle, obra maestra de la verdadera vida y de la literatura real, un tanto o un mucho apabullada por la fama de la mujer de Woolf, nada menos que Virginia Woolf, grande escritora subjetiva de renombre universal”.

(…)

“Las excavaciones habían sacado a la luz dos antiguas ciudades magníficas que la selva se había tragado: Anuradapura y Polonaruwa. Columnas y corredores brillaron de nuevo bajo el esplendor del sol cigalés. Naturalmente, todo aquello que era transportable partía bien embalado hacia el British Museum de Londres.

Mi amigo Winzer no lo hacía mal. Llegaba a los remotos monasterios y, con gran complacencia de los monjes budistas, trasladaba a la camioneta oficial las portentosas esculturas de piedra milenaria que concluirían su destino en los museos de Inglaterra. Había que ver la cara de satisfacción de los monjes vestidos color de azafrán cuando Winzer les dejaba, en sustitución de sus antigüedades, unas pintarrajeadas figuras budistas de celuloide japonés. Las miraban con reverencia y las depositaban en los mismos altares donde habían sonreído por varios siglos las estatuas de jaspe y granito.

Mi amigo Winzer era un excelente producto del imperio, es decir, un elegante sinvergüenza”

 

Fragmentos de Confieso que he vivido de Pablo Neruda

16/04/2016 15:59 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Aylwin, una cuantiosa deuda

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Murió Aylwin, para sus fans "Don Pato". Por un lado se escuchan los ensalzamientos para quien emprendió el difícil camino de la democracia con Pinochet incluido en la Comandancia en Jefe del Ejército. Otras voces recuerdan su dura oposición a Allende y su decidido apoyo al Golpe.

Más allá de ambas visiones antedichas, las dos a mi modo de ver apegadas a los hechos, quisiera recordar un episodio ocurrido 16 años después y que relató el abogado Armando Uribe (también académico, ensayista, poeta y Premio Nacional de Literatura), en su libro Carta abierta a Patricio Aylwin de 1998. Cuenta el autor que fue llamado a asesorar al aun no asumido gobierno en su calidad de profesor de Derecho Minero:

"En reunión en casa suya [de Aylwin], antes de que asumiera el mando para el cual fue elegido en 1989, su presente corresponsal [Armando Uribe], acompañando a Luis Maira y a un sucesivo subsecretario suyo, le tocó el punto [a Aylwin] de ese absurdo en que una ley orgánica contradecía la Constitución expresa y clara de Pinochet: ’El Estado tiene el dominio absoluto, exclusivo, inalienable e imprescriptible de todas las minas’ [Artículo 19º, numeral 24º]. Le preguntó qué haría Usted. Se puso un dedo vertical sobre la boca. Chiiit. Nunca se supo"...

Sus seguidores recordarán a Aylwin como un héroe, sus críticos como un golpista y un presidente "en la medida de lo posible". Pero, para mi finalmente esa "picardía" relatada por Uribe lo retrata de cuerpo entero, tanto a él como a esa vil caterva que fue y es la cúpula de la Concertación.

Vaya detallito que un abogado, un presidente de la República se "siente" en la Constitución y en democracia avale activamente con su silencio la pérdida de miles de millones de dólares de todos los chilenos... A lo que se debe sumar la pérdida de soberanía, independencia y dignidad que, justamente, se había ganado con la Nacionalización del cobre de 1971. Todas pérdidas que a la fecha han avalado todos los gobiernos y partidos de la Concertación, y de su versión actual: la Nueva Mayoría... Y ya sabemos que no lo hicieron gratis. Es por tanto una cuestión menor la "máquina" que les hizo el difunto a sus camaradas de la DC para ser nombrado pre candidato para las elecciones del 1989, como también su estrategia de autonombrarse primus inter pares para situarse por encima de los demás candidatos de la Concertación. Se le había abierto el apetito al zorro viejo. Entre pasar a la historia apoyando un golpe y como el primer presidente después del dictador... no había por dónde perderse.

Para ir terminando, cabe dejar establecido que las palabras de Uribe nunca fueron desmentidas y menos se llevó a juicio al autor por injurias y calumnias con publicidad. Se las ignoró y así se las hizo desaparecer. De ese modo, se preparó el camino para que lo que quede en la memoria es el discurso de Aylwin en el Nacional. Discurso que pagamos y hemos seguido pagando con miles de millones de pérdidas todos los chilenos.

En fin, se sabe que en los funerales todos los muertos son buenos, más cuando la "máquina" de santificación mediática y cupular está el pleno desarrollo. Y todavía más cuando le cuidaste el negociado, inconstitucional por cierto, a las multinacionales mineras. No se trata de faltarle el respeto a los muertos, como más de alguien podrá señalar airado, porque los hechos nunca pueden ser irrespetuosos... a  lo más, como dice el dicho, porfiados.

19/04/2016 20:49 andrés monares #. sin tema Hay 2 comentarios.

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