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andrés monares

Privatización de Aguas Andinas y Lagos de impudicia

En junio de este año el gobierno vendió el 30 % del 35 % de las acciones que el Estado de Chile poseía, a través de la CORFO, de la empresa sanitaria Aguas Andinas. En julio se vendieron las acciones que CORFO tenía de Essbio y Esval, es decir, de las sanitarias de la VIII y V regiones respectivamente. Por una arbitraria e inconsulta disposición del ejecutivo, el pueblo de Chile perdió su participación e ingerencia en esas compañías estratégicas (...un antiguo concepto ya en desuso; pero no por eso menos obvio). Y además en el caso específico de Aguas Andinas, perdió unos US $ 100 millones al año por concepto de las utilidades que le rendían dichas acciones.

 Fuera del despropósito que representa vender las acciones de un monopolio natural ya instalado, eficiente y viable, el Estado recaudó en la transacción US $ 1548 millones. Supuesta buena noticia por la también supuesta necesidad de dinero para la reconstrucción y para otros proyectos que fueron apareciendo desde el imaginativo sombrero de mago de La Moneda.

Lo singular es que el país no tiene hoy problemas de “caja”. Muy por el contrario. Y, a decir de un analista del sector, las sanitarias eran “un negocio muy rentable” que “a más largo plazo es mejor negocio todavía: las inversiones ya se hicieron, la demanda es cautiva y no tiene ningún frente de conflicto, es una empresa con un marco regulatorio estable”. Peor aún, de junio a la fecha las acciones vendidas de Aguas Andinas han subido, lo que implicó que Chile dejara de ganar US $ 153 millones. Para sopesar la cifra, considérese que el gobierno ofreció aportes basales por unos US $ 77 millones a las universidades del CRUCH.

En ese contexto, bajando de su Olimpo personal, el Rey Sol nos concedió la gracia de dejarnos oír el metal de su voz. Lo hizo para criticar la privatización de Aguas Andinas: “fue una operación ideológica que no tiene ninguna justificación económica”. Para él, lo “realmente importante es tener una inversión a largo plazo, entre otras cosas, para poder defender mejor asuntos de interés público”.1

Así las cosas, pocos podrán dudar que la venta responde al “fundamentalismo de mercado”... término tomado aquí de Joseph Stiglitz, Nóbel de Economía y convencido libremercadista. El dogma neoliberal afirma que el Estado no debe poseer negocio alguno, la iniciativa económica ha de estar en manos de los privados; salvo en los casos en que no haya incentivos lucrativos suficientes.

Al tenor de las altas sumas de dinero involucradas y de la pérdida de soberanía del país, los únicos que podrían apoyar la venta de las sanitarias son tecnócratas obtusos y/o quienes algo ganaron con el negociado (cargos, contratos, coimisiones, etc.). O sea, quienes no tienen el menor interés por sus conciudadanos y conciudadanas actuales; menos por los que vendrán luego. Los tecnócratas porque las personas son sólo puntos de una curva y los winners porque ya han de haber a$egurado el futuro a $u$ hijo$.

Vistas así las cosas, las declaraciones del Rey Sol dejan ver una lógica impecable. Fuera de ser muestra de su loable patriotismo, siempre superlativamente muy requetecontra preocupadísimo de los “asuntos de interés público”... El único problema es que en el mismo ámbito de las sanitarias, Su Majestad también tiene sus yayitas.

La privatización de sanitarias emprendida por el gobierno de Frei Ruiz-Tagle —que contó con la participación ministerial de nuestro ilustre personaje— siguió su curso durante la siguiente administración... ¿de adivine quién? La víctima de turno fue Essbio: empresa viable, eficiente y que generaba ganancias. Con ella sus trabajadores y todos sus clientes fueron sacrificados a las transnacionales. El Rey Sol prometió que parte del dinero iría a la región, que no habría despidos ni alza de tarifas. Pero las palabras se las lleva el viento. Con mayor razón las de Su Majestad. Aparte que con la privatización de Essbio, el 73 % del sistema de agua potable y alcantarillado chileno pasó a manos de empresas extranjeras.2

De tal modo, la crítica de nuestro magnánimo monarca a la privatización de Aguas Andinas es impresentable y descarada. Su falta de pudor —como con el Transantiago, el Crédito con Aval del Estado, etc.— es insultante. Este gobierno ha hecho lo mismo que él hizo en el suyo y lo mismo que realizaron las otras administraciones de la Concertación: regalar el país y/o venderlo a precio vil (Si las sanitarias no son prueba suficiente, tómese en cuenta el regalo inconstitucional del cobre y la legalidad construida para que las mineras no paguen impuestos3). En tal sentido, el actual desgobierno no difiere un ápice del antipatriotismo de los anteriores.

A estas alturas la reiteración sistemática y la gravedad de los hechos perpetrados por la clase política, dejan ver que ni siquiera estamos ante un puntual notable abandono de deberes. Por eso creo llegada la hora de dejar para siempre de lado los eufemismos; los cuales además cooperan a encubrir descaradas maquinaciones. Por mucho que pueda parecer destemplado, en cualquier diccionario de sinónimos se encuentran diversas palabras para nombrar como se debe a las y los traidores: infieles, desleales, perjuros, alevosos, pérfidos, felones, aleves, tránsfugas, vendidos, intrigantes, conspiradores, etc.

Es absurdo que las víctimas seamos calificadas de culpables por no respetar las formas democráticas; en este caso, parapetos de las y los antipatriotas. No tienen derecho a apuntarnos con el dedo por decirles quiénes son en realidad.

 

 

NOTAS:

1. Las cifras y citas usadas hasta aquí en el texto, se  extrajeron desde: http://www.elmostrador.cl/noticias/pais/2011/10/27/los-153-millones-de-dolares-que-dejo-de-ganar-el-estado-por-la-venta-de-acciones-de-aguas-andinas/

2. http://www.rebelion.org/hemeroteca/economia/guerra050102.htm

3. Julián Alcayaga en su Manual del Defensor del Cobre (http://druzhba.se/druzhba/articulos/cobre_chileno_ja.pdf) da cuenta del ignominioso regalo concertacionista del mineral y de las facilidades legales dadas a las compañías privadas para que eludan tributar por sus millonarias ganancias. Puntualmente respecto al caso de Su Majestad, Alcayaga se refiere al “engaño” del “impuesto específico a la minería” o ley de royalty 2 (pp.: 99-104).

Crónica de las injurias del Gobierno al Movimiento Estudiantil

Crónica de las injurias del Gobierno al Movimiento Estudiantil

"El Gobierno ha ocupado estrategias divisionistas desde que comenzó el conflicto. Primero, debido a que los estudiantes movilizados pertenecíamos a las Universidades “Tradicionales” que tienen acceso a becas, nos trataron de los “privilegiados”. Luego, al constatar que los estudiantes de TODOS los sectores se movilizaban, llegó una ofensiva para tratarnos de violentistas, por los hechos aislados de violencia ocurridos luego de las masivas marchas a lo largo del país. Después, cuando nuestras demandas apuntaban a corregir un modelo económico y político estructural, nos trataron de sobreideologizados, y ahora, cómo existe una gran diversidad entre quienes componemos el movimiento, nos tratan de dividir diciendo que los “ultras” son quienes mandan en el movimiento… se refiere a los estudiantes que han sostenido más férreamente las movilizaciones y a los que no estamos dispuestos a realizar cambios cosméticos… hoy se necesitan cambios estructurales."

Giorgio Jackson, Pdte. FEUC.

 

FUENTE: http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?id=8451

El ofrecimiento de gratuidad educacional del gobierno

El ofrecimiento de gratuidad educacional del gobierno

 

¿Mentir sin pudor, limitación racional o dogmatismo ultra?... ¿o todas las anteriores?

Educación: así de sencillo

Educación: así de sencillo

No hay mucho que pensar acerca del tema... (Foto: Héctor González).

Ezzati: ¿un cristiano antiutópico?

En estos críticos días de agosto, monseñor Ricardo Ezzati, arzobispo de Santiago, se refirió a las demandas de los estudiantes. Lo hizo con un lenguaje lo suficientemente vago como para defenderse si lo acusan de no apoyar el movimiento, pero evidente en su apoyo al statu quo. Dijo que los jóvenes no pueden pretender utopías en Educación: “las utopías que no tienen fundamento racional, son solamente utopías”. Por el contrario, según el sacerdote “las utopías, cuando tienen fundamento, son lo que mueven los proyectos”.

En primer lugar, a estas alturas me parece de una inocencia culpable, cuando no derechamente tendencioso, limitar el movimiento sólo a los estudiantes. Como si fuera un “volón” de los “cabros”, esas tonteras que se pasan después de los 30. ¿Es que Ezzati no tiene asesores?, ¿o sólo se informa por TV?, ¿no vive en el país? Es urgente que le avisen de la última encuesta del Centro de Estudios Públicos, una institución liberal y representante del mundo “oficial” por lo demás: en Chile un 80% de utópicos y utópicas están contra el lucro en la Educación.

Esa arrolladora cifra se ve refrendada cuando simplemente uno conversa con otras personas de fuera de su torre de marfil o participa en las marchas. O sea, cuando no sólo se ven los destrozos, causados por una ínfima minoría, mostrados con prodigalidad por la TV. Lamentablemente, ya en julio monseñor Ezzati opinaba acerca del necesario respeto a las instituciones (¿esas que funcionan para un solo lado?) junto con la necesidad de diálogo. Sin embargo, lamentamos de nuevo, sus declaraciones dejaban manifiesto desde qué lado estaba hablando: “es diferente pedir una transformación con la razón que hacerlo con piedras. Con piedras no llegamos a ningún lugar” (...Lo cual no deja de ser irónico al recordar el nombre del primer papa).

Cualquiera que haya ido a una manifestación, se informe por medios alternativos y/o extranjeros, sabe que generalizar la violencia a todo el movimiento es una falsedad. De hecho, en un giro ad hoc, es más falso de Judas.

En segundo lugar, volvemos a lamentar que un alto dignatario católico-romano diga respecto a la crisis educacional que “hay que buscarle una solución que esté dentro de los marcos de la política y la legalidad”. Sobre la política habría que avisarle, una vez más, del gran y transversal rechazo de la ciudadanía a la megacoalición gobernante. En cifras CEP: de un 46% a la Alianza y de un 53% a la Concertación; junto a un 53% a Piñera. Esa élite política sin representatividad, desde la vuelta a la democracia, no ha trepidado en entregarles en bandeja el país a los poderosos.

Además, esa fue la élite que negoció con los “pingüinos” y terminó maquillando la LOCE para convertirla en LGE. ¿Con ellos va a sentarse el estudiantado a conversar? ¿No se entiende acaso por qué se pide un plebiscito? Se supone que Ricardo Ezzati ya sabrá a dónde se puede llegar con esos sepulcros bien pintados. Visto así, ¿los jóvenes son intransigentes que se niegan al diálogo o son precisamente realistas?

Y respecto a la “legalidad”, no es otra que la mantenida y construida por esa misma élite sin representación, sin vergüenza y parece que sin patria. Ese marco legal ha permitido y amparado por años los groseros abusos contra la ciudadanía... como en el caso de la Educación. ¿A esa legalidad se refiere Ezzati? Pero además, uno supondría que un cura maneja las diferencias entre legalidad y ética, y sabría que lo legal no siempre es ético… como en el caso de la Educación. Cuando estudió teología, sin endeudarse por años a tasas altísimas, se supone que eso le enseñaron.

A menos, claro está, que en el fondo con su sutil lenguaje Ezzati esté protegiendo los negocios educacionales de su iglesia. El cardenal Errázuriz ya nos había hecho pública la postura católico-romana oficial, cuando usando una cuestionable tribuna (ver El Mercurio, 06.05.07, “A nadie puede serle indiferente”) nos deleitó con su brutal defensa del lucro en la Educación a fin de proteger los intereses de los colegios católicos en ese “mercado”. Las características de esa justificación las puede sacar Ud., cuando se constata que en su defensa Errázuriz no citó ni una sola vez la Biblia... según entiendo, la fuente de legitimidad moral de los cristianos.

Así las cosas, puede comprenderse que Ezzati rebaje el movimiento al afirmar que “es normal que en las expectativas de los jóvenes se mezclen realidades con utopías que no tienen fundamentos”. ¡Cuando los jóvenes hablan con una inteligencia envidiable! Parece que para él la dignidad, la igualdad y la oposición al lucro son cuestiones sin sostén alguno. Esta tropa de mocosos ya deberían haber entendido que deben dejar de jugar a soñar con un país mejor. Una utopía es un lugar que no existe y no existe otro Chile: ¡vuelvan a clases y junten plata no más!

Lo curioso es que monseñor Ezzati, este denostador de las utopías... ¡es cristiano! Alguien que debería ser un utópico por excelencia, alguien que no sólo debe amar al prójimo como a sí mismo, ¡sino que debe amar incluso a su enemigo! ¿Es acaso aceptable que un seguidor de aquel carpintero nazareno subversivo e inútil, ese radical de las exigencias éticas, rechace las utopías? Peor aún, que desacredite y tilde de utópicos (en su connotación despectiva) a proyectos no sólo del todo factibles, sino hasta urgentemente necesarios.

Las palabras de monseñor, junto con una desvalorización del movimiento ciudadano encabezado por los estudiantes secundarios y universitarios, dejan ver una aceptación del lucro. Son más cercanas a un “príncipe de la Iglesia” (en su connotación despectiva) que a las de un verdadero pastor. Sería bueno que hojeara una Biblia y fuera a Mateo 6, 24: “Ninguno puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”. Para las denuncias de la injusticia, confío en que el arzobispo de Santiago sabrá ubicar en el Antiguo Testamento alguno de los textos de los profetas. 

Pido a los creyentes católico-romanos que recen porque su Dios les dé a sus líderes espirituales, por último, un poco de pudor. Sé que es mucho pedir la valentía de un Romero... mas, cuando hoy en Chile, nadie los asesinará por alzar la voz por quienes sufren injusticias.

Piñera NO es el único culpable

Piñera NO es el único culpable

Para los muy jóvenes (y los que tienen intereses creados), todo problema actual radica en el gobierno de Piñera. No obstante, debe recordarse que él sólo es la última versión del modelo chileno. El cual incluye la privatización y mercantilización de la educación en todos sus niveles.

La Dictadura fue fundacional. La Concertación continuista legitimó el modelo al darle visos democráticos y hasta "centroizquierdistas"... y de Piñera, ¿podría esperarse otra cosa?

Cuidado con los desmemoriados que culpan de todo a Piñera. En 20 años no dijeron ni hicieron nada... salvo ganar plata. Lo que en el caso de la universidades privadas, se hizo violando la ley.

Piñera NO es el único culpable. Sí un mal gobernante y el chivo expiatorio ideal de la Concertación.

 

p.d.: se agradece la colaboración de Carabineros de Chile en la foto.

El Carlos

El Carlos

A dos años del fallecimiento de Carlos Liberano en un 11 de junio, un breve escrito acerca de él.

I

Conocí a Carlos recientemente, en algún momento del año 2004. No recuerdo bien, pero un grupo de profesores universitarios fuimos invitados a unos seminarios organizados por una en ese momento para nosotros desconocida y por cierto misteriosa Corporación AYUN.

Debo confesar que algo no nos cuadraba en todo esto: ¿Qué era y qué pretendía esta Corporación? ¿Quién era y qué pretendía este singular personaje Liberona?... Tendría que pasar algún tiempo para tener la respuesta a esas preguntas. Y también transcurridos estos años, no puedo dejar de sonreír al recordar esas aprensiones.

En todo caso, ciertamente era particular este señor Liberona con su estilo de vestir medio “desarmado” y su hablar ronco (después supe por qué), y su actitud y conversación seria... Pues, en ese tiempo todavía no se relajaba con estos “académicos”. Y, como conversamos después, Carlos sabía por experiencia que no pocos “intelectuales” son de piel sensible, cuando no vanidosos. En el fondo, derechamente “fregados”. Por lo que por un tiempo estuvo tanteando terreno; por así decirlo, fue un largo round de estudio. Faltaba que apareciera El Carlos en pleno, con esa sonrisa media ladina acompañada de un guiño en que achicaba los ojos, algo campechano, bueno para conversar, las tallas, las historias y para reírse. En todo caso parece que pasamos del primer round, porque seguimos recibiendo sus invitaciones.

Tal vez fue bueno habernos conocido hace pocos años y fuera del mundo político con sus historias, diferencias, facciones, deudas pendientes y recuerdos imborrables (o no pocas veces imperdonables). Por un azar del destino me salté esa etapa de Carlos. No obstante, siempre supe que era de izquierda. Lo que en un principio, debo confesarlo, despertó ciertas inquietudes en mi. Por una parte, claramente por mi pre-juicio. Por otra, claramente por mis experiencias previas.

La verdad es que no tengo una buena imagen de la izquierda. No provengo de esa cultura. No fui de izquierda ni cuando era joven (me refiero a que esto pareciera que es para algunos incluso una etapa cuasi obligada de la adolescencia-juventud). Y a decir verdad, aún no me atrae el “sector”. Tal vez he tenido la mala suerte de conocer gente que en su actuar, no me cuadra con el ideal de quienes dicen estar empeñados en construir una nueva sociedad más justa, fraterna y humanista. Tengo en general la imagen de grupúsculos que se pelean a muerte entre sí por una especie de competencia por la pureza o consecuencia revolucionaria (práctica y/o teórica)... y dónde uno de ellos, a su vez, se subdivide por conflictos de similar importancia y profundidad en una fracción “auténtica” o “autónoma”.[1]

Y fue el contraste del actuar de Carlos con lo que en alguna medida yo esperaba —con mi pre-juicio y con mis experiencias pasadas—, una de las cosas que aprecié mucho de él. El tiempo que lo traté y en lo que respecta a mí, nunca preguntó o le dio importancia a la “militancia y esas cosas”.[2] Para él no era tema de dónde venías o cuáles eran tus referentes. El punto era en qué podías contribuir a la crítica o al proceso de construcción de una mejor sociedad. Desde ahí establecía los lazos personales. De hecho, una vez que nos conocimos más y que él se interiorizó de mi trabajo y mis opiniones políticas, no dejó de invitarme a exponer en seminarios y publicar escritos míos a través de la Editorial AYUN. Incluso, me ayudó a buscar trabajo y hasta opciones de continuar estudios de postgrado.

La persona que conocí del 2004 al 2009 siempre mostró esa actitud abierta; siempre recibí su ayuda sin condiciones, cálculos o esperando algo a cambio. Esa es la que se ha quedado conmigo en el recuerdo. Y no sólo son cosas que le reconozco; sino que se las agradezco profundamente.

II

Semanas antes de que falleciera Carlos, junto a unos compañeros tuvimos una reunión en su casa. Ya de vuelta, no sé cómo la conversación giró a una especulación sobre el modo en que El Carlos conoció a Doña Ulrike, La Ula. Nadie manejaba datos dignos de confianza. Pero sí imaginamos a un Carlos más joven embelesado por esa gringa comprometida, buenamoza y cordial. Haciendo gala de su simpatía y derrochando historias. Al tiempo que conjeturamos sobre una Ula no menos enganchada por ese joven revolucionario, tan bueno y entretenido para conversar (ahora que recuerdo... nadie le puso fichas a Carlos por la “pinta”).

Justamente en su velatorio, cuando tomó la palabra, Ula contó brevemente las circunstancias en que se conocieron. Después del golpe aparece donde ella vivía una persona acompañada de un joven. La idea era tener a este último en la casa escondido por razones obvias: cuidarlo. Y Ula termina la historia diciendo, con el grado de picardía que le permitía la situación, algo así como “…Y vaya si lo cuidé”. Con lo que nos hizo sonreír a todos.

Una de las cosas que me gustaba de Carlos era cómo hablaba de Ula. No tenía problema en decir que era una mujer “extraordinaria”. La misma palabra que según recuerdo usó ella en su velorio para describirlo. Eran evidentemente complementarios y siempre los vi como una pareja feliz. La verdad es que nunca he dejado de sentir una íntima satisfacción al ver o conocer parejas que luego de muchos años juntos pueden aún convivir con amor. Asimismo, al recordar lo que habló de Carlos su hijo en su velorio, queda claro que pudo construir fructíferamente también en su vida privada.

Ya dije que conocí a Carlos hace poco. Y aunque no ignoraba el contenido político de las muchas cosas que hacía, siempre tuve la imagen de una persona cualquiera, común, sencilla. Intentar mejorar el mundo no es privilegio ni monopolio de quienes profesan ideas políticas  o militan. Es lo que simplemente hay que hacer en tanto ser humano, ¿no? Así veía yo a Carlos. Y a veces pienso —asumiendo mi responsabilidad por estas especulaciones— que también era como se veía a sí mismo. Todo lo cual, por supuesto, nunca implicó ignorar su historia, militancia ni su ideología.

Por esa imagen que tenía de Carlos, me fue algo extraño escuchar en su velorio a muchos de sus compañeros y compañeras hablar de él en cuanto político, luchador, revolucionario, etc… Como que se me iba apareciendo la imagen de una estatua de un prohombre o algo así, al tiempo que se me desdibujaba El Carlos con quien me relacioné. Aquel que sigue acá en los recuerdos y en las múltiples iniciativas en que participó o ayudó a crear. No es por desmerecerlo a él, ni a quienes así lo recordaban. Tampoco quiero borrar una parte de su vida. La verdad es que en el tiempo de conocerlo, no vi a ese personaje sino a la persona. O tal vez no quise o supe verlo.

Para mi El Carlos era un viejo que “veía de vuelta” de su militancia, que reconoció errores y estaba satisfecho de sus aciertos e intentos. Pero en esa revisión no renegó de esos objetivos políticos... no pocas veces lo oí hablar con apasionado convencimiento y entusiasmo de su aspiración de una sociedad sin clases. Simplemente se dio cuenta de que los ritmos, sentimientos y esperanzas de las personas, no siempre son los mismos de los militantes (menos de los hiperiluminados). Advirtió que debía poner su empeño en sembrar. El inmediatismo del joven, quizás dio paso a la sapiencia y paciencia del viejo.

Y me parece que en eso estaba cuando nos topamos. Una persona con ideales que intentaba dejar su huella cooperando con otras personas; militantes o no, con ideología de izquierda o no, con urgencias cotidianas o no. El Carlos con quien me relacioné tuvo una vida particular marcada por su origen, sus experiencias, su historia política. No obstante, yo simplemente estuve con un ser humano. Ese descrito por Ula o por su hijo. O quizás no supe o no pude ver más que eso.

III

Un día de vuelta de algún lado que no recuerdo, íbamos en el auto de Carlos y bueno para conversar como era... íbamos conversando. Pero también era bueno para contar historias. Fueran cosas que le habían pasado, y vaya si tenía material; o de otras personas, y vaya si conocía gente y sabía sopesarlas y también verles su lado cómico.

En todo caso, cuando digo que era bueno para contar historias no sólo me refiero a que le gustaba contarlas. Asimismo a que las contaba entretenidas. Tal vez le “ponía color”. Sin embargo nunca perdían su verosimilitud. Además no era el típico viejo ególatra-latero que, por así decirlo, le da por monologar con público. Con su modo de narrar te hacía de algún modo partícipe del momento. En lo personal, mis favoritas eran las historias chistosas.

La cosa es que ese día de vuelta en el auto, me estaba contando una anécdota que le había pasado; por cierto entretenida y divertida. Cuando termina el relato hace una pausa en silencio y luego de lo que parecía había sido una profunda reflexión me dice: “Yo tengo cualquier historia”... y remata con una frase que hasta hoy me hace reír: “¡Hasta yo me entretengo!”.



[1] A este respecto creo que todo izquierdista debería ver la película “La Vida de Brian” de Terry Jones (1979). En ella el grupo inglés Monty Python hace una excelente parodia de ciertos grupos izquierdistas y su singular espíritu excluyente, divisionista, hipermaximalista e hiperconsecuente.

[2] El poeta y cantante Mauricio Redoblés compuso una canción sobre los chilenos feos, en la cual describe muy bien a algunos y algunas izquierdistas: “erís un típico de esos pelotas, que antes de interesarte por las personas, preguntai la militancia y esas cosas”.

HidroAysén, francamente, un pelo de la cola

A estas alturas nadie debería estar sorprendido de la aprobación de las cinco hidroeléctricas en Aysén. Por una parte, ya es costumbre que en Shile los acuerdos tomados entre las grandes empresas y los distintos gobiernos, simplemente se comuniquen al populacho a su debido tiempo por los medios. La administración Piñera no es la excepción

No nos engañemos. Más allá de la opinión que nos merezca el actual presidente, es una falacia demonizar su administración por este tipo de asuntos. Baste recordar las palabras de Frei diciendo que ningún proyecto de inversión se detendría por motivos ambientales. O todas las termoeléctricas aprobadas por Bachelet y su consentimiento a Pascua Lama en los descuentos de su gobierno. A su vez, el nombramiento de Lagos como “Capitán Planeta” —como lo bautizara uno de los pasquines editados por el Oligopolio— en realidad daba risa, para que no diera rabia al recordar su política ambiental.

Piñera está en la línea sostenida durante los últimos veinte años por la mayoría de los miembros de la élite política. El actual gobierno está muy lejos de representar un giro copernicano en cuanto a la política ambiental de la Concertación.

Así las cosas, no obstante estar también contagiado de la ira ciudadana, en el fondo no me importa este cuento de HidroAysén. O sea, ¡claro que me importa! Sin embargo, es un caso más entre muchos. En tal sentido, es como estar con el agua hasta el cuello y preocuparse porque se te va a mojar el pelo.

No se enoje estimado lector. No trabajo como publicista de esa compañía de la energía limpia, renovable y shilena. Déjeme explicarle. Lo que pasa es que dada la situación de esta copia feliz del Edén —los contubernios entre las élites, la institucionalidad que se supone funciona, la falta de voluntad política de los políticos y su servilismo ante el poder económico, la voracidad que ellos fomentaron en el gran empresariado, la olímpica ignorancia de la voluntad ciudadana, más muchos otros etcéteras—, creo que los puntos de fondo son otros. Al menos quiero destacar dos.

En primer lugar, por lejos-lejos, el hecho de que la política energética del país la determinan las grandes compañías privadas. Incluso empresas que son extranjeras (¡ve que es bueno eso de que HidroAysén sea shilena!). Una cuestión estratégica para el país, no se establece desde el Estado. No surge de una planificación de las fuerzas políticas y sociales, apoyadas por estudios técnicos en verdad independientes y en verdad con sentido de país.

Así como lo lee. Son las empresas guiadas por su afán de lucro las que deciden y le proponen al Estado... el cual mansamente acepta y luego activamente promueve. Se deja actuar a la “mano invisible”, esa que obra maravillas cuando no se interviene el egoísmo lucrativo. Esas importantes decisiones son tomadas en vista de las ganancias que dará el negocio/negociado a las grandes compañías privadas. Y recuerde que en Shile la Dictadura y la Concertación malcriaron a esas empresas: son codiciosos mórbidos. Por tanto, los proyectos energéticos, no buscan cubrir las reales necesidades del país. Por eso cabe la duda acerca del inminente apagón que se vendría sin HidroAysén... según HidroAysén.

Insisto, eso no es exclusiva culpa de Piñera. Hay que recordar que ese fue el sistema que instauró la Dictadura y que la Concertación no hizo nada por cambiar en veinte años. Sí, en veinte años de cogobierno.

El segundo punto que quisiera destacar se refiere a que cuando los negociados implican problemas ambientales, se cuentan con dos garantías: una legislación ambiental amigable con las empresas y un sistema de evaluación de ensueño. En el primer caso, baste recordar que lo que en el país es un nivel aceptable de cualquier cosa “mala”, es inaceptable de acuerdo a los criterios europeos por ejemplo.

Respecto al sistema de evaluación, venga nuestro reconocimiento para las fabulosas ex COREMA’s (hoy CEA: Comisión de Evaluación Ambiental) y la estupenda ex CONAMA (hoy SEA: Servicio de Evaluación Ambiental). Ellas eran algo así como el torturador bueno y el malo. Ante las COREMAS, el bueno, las observaciones realizadas por la sociedad civil son evaluadas técnicamente. De ahí —y obviamos los detalles burocráticos— se pasaba a la CONAMA en Santiago, el malo... ¿Y qué hacía el malo?: ¡Aprobaba los proyectos pasando por encima de las indicaciones técnicas!

Son decisiones políticas tomadas con mucha antelación. Las declaraciones de Hinzpeter en favor de HidroAysén, son del mismo estilo que las hechas en su momento por cualquier ministro de cualquier gobierno de la Concertación. ¡Que no nos falle la memoria! Es una cantinela vieja eso de que el progreso no se puede detener por motivos ambientales... el progreso de las grandes compañías. Que al resto no nos quede país —¡ni siquiera para los hijos y nietos de esos mismos ministros y funcionarios!— no es tema.

Vuelvo a insistir, no es exclusiva culpa de Piñera. Ese fue el sistema que instauró la Dictadura y que la Concertación no hizo nada por cambiar en veinte años. Sí, en veinte años de cogobierno.

A la megacoalición que nos ha gobernando desde 1990 en adelante, la Alianza de Partidos por la Democracia o la Concertación por Chile, le tiene sin cuidado la ciudadanía. Ni les preguntan, ni toman en cuenta lo que opinan. Pero seamos francos, no es sólo culpa de esos personajes. Ellos son simples mandados para mandarnos. Nunca ha de olvidarse que en una democracia, los pueblos tienen los gobiernos que se merecen.

De tal modo, el revuelo que ha causado la decisión respecto del proyecto HidroAysén, las protestas, las marchas, la rabia... suenan a un pueblo, como decía Joan Manuel Serrat, que llega siempre tarde donde nunca pasa nada. ¡Por supuesto que es muy alentador ver al fin a miles de personas manifestándose! Pero no me digan que nadie sabía o que este tipo de cosas ocurren recién ahora dada la específica maldad de Piñera.

En Shile la política energética la vienen determinando las grandes compañías privadas hace rato. La legalidad es ad hoc a sus deseos y pretensiones a corto plazo... Por eso la aprobación del megaproyecto en Aysén, ¡que siempre se supo se aprobaría!, es un pelo de la cola. Lo que no implica que no sea legítimo indignarse y necesario seguir movilizándose. Mas, cuidando de identificar a quienes súbitamente se transformaron el 11 de marzo de 2010 en ambientalistas militantes, paladines de la soberanía sobre las riquezas nacionales y en severos críticos de que las élites ignoren la voluntad ciudadana.

Esas personas ciertamente están en el Estado y en los diferentes partidos políticos. Pero asimismo están cerca de Usted... enviándole cadenas por correo electrónico, haciendo llamados por las redes sociales e incluso marchando a su lado.