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Los nazis del ritmo

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El actual gobierno nunca deja de sorprender. Quién esto escribe carga de manera crónica cierta esperanza en la humanidad, la cual lo impulsa a pensar que la última ridiculez o inmoralidad de la administración Piñera será efectivamente la última. Y ya sabrá Ud. la respuesta: siempre se superan… y con creces.

Nunca esperamos nada de ellos y aun así nos decepcionan.

Desde que se ha venido desarrollando el levantamiento popular de octubre y noviembre, su inventiva para humillarse se ha disparado.

Argumentar que los escolares no tenían razones para manifestarse contra las alzas del Metro dado que su pasaje no había subido, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Utilizar de inmediato el más extremo recurso decretando Estado de emergencia y sacando tropas a la calle (en un país que todavía no olvida los crímenes de las Fuerzas Armadas y de Orden en dictadura), parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más.

Desconocer la legitimidad de las demandas contra la institucionalización de la desigualdad, los privilegios y los abusos para llamar delincuentes y violentistas al pueblo y declararles la “guerra”, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Subirse descaradamente al carro de la mayor marcha que ha visto Chile planteando que poco menos fue un acto de apoyo al gobierno, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. Que el presidente declare a un medio internacional que participa en las movilizaciones en su contra, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más.

Seguir desconociendo las demandas de la ciudadanía para dar a conocer rimbombantemente medidas cosméticas que dejan intacto el modelo, parecía suficiente… pero siempre pueden sorprendernos más. No tomar en cuenta no solo el clamor popular sino hasta lo que puede ser el sentido común político y con menos de 10% de aprobación rechazar la Asamblea Constituyente para una nueva Constitución y plantear un Congreso Constituyente (con lo desprestigiada que está dicha corporación y lo poco representativa que es), parecía suficiente… pero sabemos que pueden sorprendernos más.

En fin, dejémoslo ahí. Me faltaría tiempo para escribir y a Ud. para leer tantas leseras. Eso sí, hay que reconocerles su esfuerzo creativo.

En esa línea del teatro del absurdo, pero en versión rasca, en medio de un país convulsionado y de la más desenfadada violencia policial que se haya visto desde la dictadura cívico-militar que incluye torturados, muertos, pérdidas de visión y ahora hasta un joven cegado… en ese contexto, ¡precisamente en ese contexto!, la vocera Karla Rubilar le comunicó a la nación, con teatral solemnidad, que la práctica “El que baila pasa” es “violenta”.[1]

Uno podría reírse de esta última ocurrencia la cual, una vez más, es solo una estrategia comunicacional: “Hemos matado, cegado, apaleado… pero ellos son tan malos como nosotros: ¡Imagínense que hacen bailar a la gente!”. En un país en crisis, con una policía que maltrata brutal y cobardemente a los ciudadanos por órdenes de La Moneda, la respuesta del gobierno es intentar convencernos de que los manifestantes somos malévolos… una especie de iracundos nazis caza judíos.

Nunca esperamos nada de ellos y aun así nos decepcionan.

En realidad, “El que baila pasa” es la manera festiva que manifestantes encontraron para hacer más lento el tránsito de una avenida sin cortarlo del todo. Lo cual, vía redes sociales, se ha difundido rápidamente por Chile. Hemos visto así imágenes por todo el país que comprueban que en el baile nos destacamos más por el entusiasmo que por la calidad. En la práctica, es un modo de relajar los ánimos en una situación que, dependiendo de la reacción de las y los automovilistas, pudiera tornarse agresiva.

Obviamente, tamaña tontería de que “El que baila pasa” es una práctica “violenta" no se le ocurrió a la vocera...  ni siquiera el hablar tan solemnemente en el punto de prensa. Tal como la invención del “Chilezuela” para las elecciones, estas payasadas se pagan con platas fiscales a genios de alguna agencia de comunicaciones… Es decir, con dinero de todas las y los chilenos.[2]

Se trata de un vicio de un sector político que en sus afiebrados sueños gerenciales, renuncian a hacer política y entienden el gobernar como una especie de relaciones públicas corporativas, cuyos resultados se juzgan por encuestas. Por eso las medidas son menos importantes que las campañas comunicacionales para difundirlas. La ineptitud del gobierno ante las movilizaciones corresponde, en buena parte, a un inmovilismo fruto de dicha antipolítica.

No entienden que hacen el ridículo... o no les importa Sin embargo, peor todavía, no entienden que con cada una de sus tonterías le echan más leña al fuego. Indigna su simpleza, indolencia y torpeza… ¡en un momento en que ya estamos muy indignados de su simpleza, indolencia y torpeza!

Sí Sra. Rubilar, su gobierno carga con muertos, mutilados, apaleados, gaseados, torturados, acribillados, etc. Pero, obviamente, lo violento es “El que baila pasa”… ¿Acaso tanta violencia bailarina sirve para justificar los nuevos anuncios pro seguridad de Piñera?

Espero que la ciudadanía no se deje engañar por un truco tan burdo, con el cual una vez más insultan su inteligencia.

Para finalizar, un consejo para La Moneda y “el sector”: si no nos respetan, al menos dejen de humillarse públicamente.



[1] “Vocera Rubilar califica ‘el que baila pasa’ como una práctica ‘humillante y violenta’ ”, https://www.biobiochile.cl/noticias/nacional/chile/2019/11/12/vocera-rubilar-califica-el-que-baila-pasa-como-una-practica-humillante-y-violenta.shtml, 12.11.19. Incluso, el “expresidente de la Comunidad Judía en Chile, Shai Agosin, [afirmó] que es una ‘práctica fascista’ que fue utilizada en la Alemania nazi”... Y ya sabemos que de fascismo, un sionista como Agosín sabe y con creces.

[2] En todo caso, Venezuela ha dado dinero a montones a las agencias de mercadeo político de América Latina e incluso de España… sin ningún esfuerzo creativo. Las campañas del terror, por ridículas que sean, no son patrimonio de la derecha nacional.

13/11/2019 11:50 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Carta abierta del padre de Natalia Aravena

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Señor Presidente:

Soy Ricardo Aravena González, Profesional, Ingeniero Civil Electricista de la Universidad de Chile, casado, con 4 hijos; me dirijo a usted en mi calidad de padre de Natalia Aravena Contreras, la menor de ellos, 24 años, Enfermera de la Pontificia Universidad Católica y trabajadora en su área desde hace 1 año; quien fuera víctima de la violenta represión ejercida contra manifestantes, en el marco de las protestas desatadas en Chile, desde el 18 de octubre recién pasado.

 Le escribo Sr. Presidente desde la rabia, desde la profunda pena y la impotencia, pero con todo respeto, de un padre, una madre, una familia, una comunidad, que clama justicia. Le escribo en forma abierta porque considero que nuestra familia, amigos y todo Chile se deben enterar cómo se está manejando esta situación, con técnicas dictatoriales, que creíamos erradicadas y que ya eran parte del pasado, y dejando innumerables víctimas, entre ellas mi hija.

El día 28 de octubre mi hija se dirigía al centro de Santiago, a participar de una manifestación que se realizaría ese día a las 17:00 horas. Antes de llegar al lugar de encuentro, caminando por Alonso de Ovalle, apareció en dicha arteria un carro lanza agua, el que comenzó a atacar a la gente que se encontraba en el lugar y lanzar bombas lacrimógenas, sin mediar provocación alguna; es más, la gente levantó los brazos, para mostrar que no portaba armas, ni ningún tipo de objeto contundente y, a pesar de ello, el carro continuó avanzando y reprimiendo a la gente indefensa. Ante esto, la gente comenzó a correr y mi hija también lo hizo, al igual que muchas otras personas, que incluso no participaban de las protestas, así como una madre con su hijo pequeño, entre muchos otros. Mi hija, en su carrera, vio que había unos carabineros ocultos tras un Transantiago, y más allá se dio vuelta para mirar, cuando siente el sonido al percutir el arma, e inmediatamente un inmenso golpe de una bomba lacrimógena directamente en su ojo derecho. Su única reacción, ante el semi aturdimiento del golpe, fue llevarse su mano a su ojo, del que emanaba mucha sangre. Un técnico en Enfermería y otros jóvenes, de quienes estamos profundamente agradecidos, que se encontraban en el lugar, la rescataron, la introdujeron en un local, le dieron los primeros auxilios y consiguieron un automóvil para trasladarla a la Posta Central, donde le hicieron las primeras curaciones, exámenes y le diagnosticaron “estallido ocular”, lesión grave, que pronosticaba pérdida total de su ojo derecho. Con posterioridad, fue trasladada a la Clínica Indisa, donde confirmaron el diagnóstico, y fue operada el día siguiente, 29 de octubre, en la Clínica Luis Pasteur, y dada de alta el día 30 de octubre, para continuar con reposo absoluto en nuestra casa, a la espera de los siguientes pasos, para determinar si, con muy poca probabilidad, hubiere alguna posibilidad de recuperar la visión de su ojo, proceso en el que se encuentra al día de hoy.

Como mi hija lo asevera, ella no portaba ningún arma ni objeto de ninguna clase, sino sólo se dirigía con su voz, y en forma pacífica, para manifestar su descontento por una sociedad injusta y desigual. Mi hija no acudió a manifestarse para conseguir algún privilegio para ella, sino para que muchos otros chilenos puedan disfrutar de los semi-privilegios de los que ella ha disfrutado en su vida; porque le hemos podido “comprar” buena salud, “comprar” buena educación, “comprar” en general buena calidad de vida. Y destaco entre comillas la palabra “comprar”, porque en esta sociedad sólo quien tiene capacidad de compra es quien puede disfrutar de los beneficios que ella otorga, y de los que la gran mayoría de chilenos están exentos.

¿Por qué? Me pregunto Sr. Presidente, a una joven de 24 años, que se dirigía a manifestarse en forma pacífica, porque no alcanzó a llegar al lugar de la marcha, sin armas y sin otro objeto más que su voz ¿es atacada en forma cobarde y artera, por quienes tienen el deber de protegerla? ¿Por qué? a una joven, con toda una vida por delante, noble, alegre, generosa, solidaria, buena; que se hizo vegetariana sólo para proteger a quienes ella considera sus hermanos menores y desvalidos en esta sociedad consumista, como lo son los animales; que se preocupa por no utilizar productos que dañen el medioambiente o que testeen en animales; que se preocupa de reciclar deshechos, para legar un mejor planeta a nuestras futuras generaciones; que lucha (en forma pacífica) por los derechos de otros chilenos postergados en esta sociedad inicua; que estudió Enfermería para ayudar al prójimo; etc., etc. ¿se le ataca de esta forma y se le priva de la visión de uno de sus ojos? ¿No será Sr. Presidente, me vuelvo a preguntar, que esta actitud se debió a que usted declaró que estábamos en Guerra, y como tal mi hija y los otros manifestantes eran enemigos? En tal caso, sería usted el único responsable.

Afortunadamente mi hija tiene una fortaleza digna de imitar y admirar, y no le han podido quitar su sonrisa, ni su alegría, ni sus ganas de vivir, para seguir luchando por sus ideales, y se conforma con que a ella no la violaron, no le quitaron una extremidad, ni la mataron como a muchos otros; pero a sus padres, hermanos, cuñadas, sobrinas, su familia en general, sus muchos amigos, nos han dado un duro golpe, por lo que exigimos que se haga justicia. El actuar cobarde de agentes del Estado de Chile no puede ni debe quedar impune. Para el Gobierno y las estadísticas, el caso de mi hija es uno más entre muchos, pero para nosotros es un drama único, que nos acompañará por el resto de nuestras vidas. No creo que usted pueda siquiera imaginar el sufrimiento causado a todos nosotros, y principalmente a mi esposa y madre de Natalia, quien como madre, ha sufrido como nadie el daño causado a nuestra hija, nuestra pequeña y amada Natalia.

El General Director de Carabineros, justifica y apoya a sus carabineros, indicando que su actuar se ha ajustado a “protocolo”. Me pregunto ¿el protocolo autoriza a sus agentes a disparar bombas, balines u otros proyectiles directamente a las personas, a sus ojos, para dañarlas a propósito, o no debiera ser sólo de forma indirecta y disuasiva? Lo emplazo Sr. Presidente a exigir explicaciones al General Director de Carabineros, al Ministro del Interior y a toda autoridad competente a que respondan esta sencilla, clara y directa pregunta. A que respondan también cómo van a reparar el grave daño causado a una ciudadana que, a sus escasos 24 años, ya paga sus impuestos para que dichos agentes la protejan y no para que la ataquen, causándole una semi-invalidez permanente, la que ni con todo el dinero del mundo podrá ser revertida.

Espero Sr. Presidente, que en la calidez de su hogar esté todo en calma y no tenga que estar lamentando una lesión de esta u otra naturaleza a alguno de los suyos, como lo estamos sufriendo nosotros. Así también espero Sr. Presidente, una respuesta a la altura de las circunstancias y una reparación acorde con ello.

Atentamente,

Ricardo Aravena González
C.I. 9.477.451-9

04/11/2019 21:05 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Los otros desaparecidos de las protestas

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No hay nada que explicar de lo que estamos viviendo en Chile... En realidad, sufriendo. Si bien, es indesmentible que ha habido violencia y saqueos (algunos, como hemos visto en redes sociales, coordinados por los propios uniformados), la dura represión de los agentes del Estado contra manifestantes pacíficos ha sido la tónica. Violencia de una brutalidad que no se veía desde la dictadura cívico-militar y de la cual no se han hecho cargo ni el ministro del Interior ni el presidente de la República. Pero, ya conocemos el descaro y la calidad moral de los primitos.

El Instituto Nacional de Derechos Humanos (www.indh.cl) y el Colegio Médico han dado a conocer cifras y casos. Asimismo, las redes sociales han hecho lo suyo, en vivo y mostrando toda la crudeza de la violencia de los agentes del Estado, para que conozcamos lo que realmente está pasando. Los grandes medios y en especial la televisión, solo luego de la multitudinaria marcha del pasado viernes 25, descubrieron la injusticia estructural que sufre el país y la violencia de marinos, militares y carabineros. Violencia gratuita, exagerada y todo indica que fuera de los límites del derecho.

En plena democracia se está apaleando, sometiendo a tratos degradantes, abusos sexuales, torturando, disparando a diestra y siniestra, acribillando con balines (con el resultado de múltiples heridos y más de 100 personas con pérdida de visión en un ojo[1]) y hasta asesinando a manifestantes. La inmensa mayoría de las víctimas han sido ciudadanos pacíficos que ejercían su derecho constitucional a manifestarse.

Incluso se habla de desaparecidos. De hecho, es de ese sensible tema al que aquí quiero referirme.

Hay una cifra negra de desaparecidos de la cual nadie habla, que no aparecen en las estadísticas ni en los despachos periodísticos. Unos desaparecidos muy singulares.

Esos desaparecidos son todos quienes, como Ud. recordará, estaban tan pero tan-requete-contra-súper-preocupados por los derechos humanos en Venezuela, que en un esfuerzo sin parangón pusieron una bandera de ese país como su foto de perfil de sus redes sociales. Igualmente, encararon a todo quien no tuviera la combativa pasión antimaduro que ellos heroicamente mostraban y compartieron noticias sobre la represión de las protestas opositoras en Venezuela.

Todo ello vía plataformas electrónicas, sí poh. Ir a protestar a la embajada, puchis… ya es mucho, ¿no? Nunca tan fanáticos. Me encanta Isla Margarita, pero uno no puede hacer más desde acá.

Ahora bien, para esos mismos actuales desaparecidos en cuanto a los derechos humanos del pueblo chino... mmmmmmm… bué… Ud. ya sabrá que en ese especialísimo caso aplica una sabia sentencia: “Cada uno tiene el sistema político que quiera darse”. El comunismo atropella los derechos humanos… pero hay comunismos y comunismos… Todos saben eso.

Estos actuales desaparecidos pareciera que estiman que las violaciones a los derechos humanos que ocurren en Chile, en verdad suceden en otro país y a otra gente anónima. Te podrás apiadar un ratito del hambre en África, de los asesinatos de palestinos por el ejército de ocupación israelí o de los muertos de algún terremoto de algúnlejano y excéntrica nación… pero no te incumbe directamente. Apagas la tele y ya. Sigues tu vida.[2]

El punto es que los graves problemas que suscitaron este movimiento social y las consecuentes violaciones a los derechos humanos que ha conllevado la represión del gobierno de Piñera, los padece tu vecino, tu amigo, tu familiar. Los sufren tus propios compatriotas que pacíficamente reclaman justicia… incluso para ti desaparecido. Estos desaparecidos tan particulares es gente a la cual le tienen que pasar las cosas para que las comprendan o recién ahí ser empáticas, solidarias o defender en verdad los derechos humanos.

No se trata, claro está, de que todos deban seguir mis prioridades o apoyar cada una de las causas que quien esto escribe apoya. ¡Sencillamente es que estamos hablando de nuestro propio país!

Así que ya saben cabros, a Uds. les hablo desaparecidos ex fieros luchadores por los derechos humanos, como sé que les preocupa tanto el tema les aviso que han sido durísimos días los que hemos padecido las y los chilenos: ¡están atropellando nuestros derechos humanos! Sería bueno que dejen de ver el “espectáculo” por la tele y, como dijo quien puedo imaginar es uno de sus héroes, muevan sus nalgas por el país. Por tú país.

Si no hacen nada, me imagino que sabrán a dónde se pueden ir. Y, por favor, cierren la puerta por fuera al salir.



[2] Otros no son siquiera capaces de reconocer en lo más mínimo el sufrimiento de sus compatriotas y creen que las movilizaciones son por querer ser como Cuba o alguna otra idiotez de esa calaña. Son gente abyecta, sin remedio. Se merecen solo una nota al pie.

27/10/2019 14:41 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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