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Cortes de agua: entre negociados e ideología

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Parece que algo no cuadra con la prédica político-económica ortodoxa sobre que los privados son eficientes, cuando se recuerda que Aguas Andinas lleva tres cortes de agua en el Gran Santiago entre 2016 y 2017: abril del año pasado, febrero y abril del presente año.

La empresa fue privatizada en 1999 durante el gobierno de Eduardo Frei y al mirar en perspectiva el hecho, cabe preguntarse si en realidad fue porque era un mal negocio para los chilenos y el móvil fue el altruista objetivo de evitarnos perder dinero. Pues, durante 2016 la empresa tuvo utilidades de 4.837.459.000.- Es decir, de más de 0 millones al día, al tiempo que una rentabilidad sobre el patrimonio del 24% durante ese mismo año... ¡Ninguna duda de que es un excelente negocio!

Sin embargo, a pesar de que la mitología economicista afirme que la eficiencia privada es manifiesta dada la “natural” búsqueda de ganancias del ser humano, creo que no hay que tener un doctorado en economía para entender que tres cortes de agua en un año no reflejan eficiencia. Muy por el contrario.

Los estudios del cambio climático hace rato que expusieron que la isoterma cero subiría muchos metros en la cordillera y se darían más seguido episodios de precipitaciones de agua (no de nieve) intensas en cortos períodos de tiempo. O sea, bastaba estar medianamente informado para saber que si llovía era inminente el peligro de aluviones que enturbiarían las fuentes desde donde se elabora el agua potable del Gran Santiago. Entonces, para nadie debería ser un misterio la altísima probabilidad de cortes de agua si llovía en la cordillera de la Región Metropolitana.

Con todo, Aguas Andinas se ha defendido señalando que se requieren obras de mitigación. No obstante, desde 2014 que los santiaguinos le venimos abonando a la empresa en nuestras cuentas para que realizara esos trabajos de mitigación necesarios. Hemos pagado ni más ni menos que US millones. Si ese monto no cubre todo el costo de las obras en un primer momento, para nadie es un misterio que ese dinero lo recuperará Aguas Andinas... ¡Y a corto plazo!: 24% de rentabilidad sobre el patrimonio lo garantiza.

Uno creería que la prioridad de una empresa privada debería ser asegurar un buen servicio o, en este caso, el servicio a secas. Esa actitud se supone que premiamos los clientes con nuestra preferencia, la cual se traduce en entregarle nuestro dinero a Aguas Andinas… ¡Oh, cruel realidad!, se me olvidaba un pequeño detallito: el servicio de agua potable es un monopolio natural y no hay opción de “vitrinear”.

En este caso como en otros, se constata que la privatización se trató de ideología. Para los neoliberales de la Concer-traición como para sus colegas de la derecha dura, por definición el Estado es mal administrador, debe ser pequeño y no dedicarse a negocios. Esos negocios que en realidad son negociados deben ser para los privados. En este caso un monopolio natural en una ciudad de más de 6 millones de habitantes… Nada mal el regalito, ¿no?

Aunque el desdén de esos privados hacia sus clientes sea grosero, no les pasará nada. Las privatizaciones fueron un obsequio integral: ventas a precios de huevo, ganancias aseguradas, marco regulador y superintendencias para la risa. Es que había que establecer los incentivos necesarios para las inversiones, nos dirán seriamente los sabiondos-vendidos.

Así, más allá de que esos privados sean tan codiciosos que no hagan las inversiones y no sean eficientes para justificar sus pingües ganancias, en este caso particular hay una pregunta de fondo: ¿el agua debe ser un negocio y privado o es en realidad un recurso estratégico y además básico para la soberanía de un país? ... Preguntas a todas luces muy elevadas para obtusos técnicos sobrecapacitados en matemáticas y con una mentalidad de mercachifle. Y para los corruptos en busca de “oportunidades”, son dudas que ni siquiera existen.

Para la ideología y la corrupción político-económica no tienen importancia los recursos estratégicos ni la soberanía. Porque a estas alturas es evidente que se trata de una ideología político-económica de la corrupción. Y no es un decir. Como señala el periodista Daniel Matamala, se le podría preguntar a Aguas Andinas “¿Por qué invirtió cientos de millones en políticos y no en mejor servicio?”.

Recuerden: si las empresas no cumplen, no pasa nada. Si los ciudadanos olvidamos, nos pasa de todo. ¡A comer pasas se ha dicho!

24/04/2017 14:30 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Ciudadanos versus Estado anticiudadano

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Un funcionario de un Ministerio X me relató una singular situación: su jefe le hizo llegar una carta de un proveedor de un proyecto energético (privado por supuesto), quien se quejaba de que una empresa subcontratada no le canceló una cuenta millonaria. Ante el reclamo, el jefe le pide al funcionario que se contacte con la persona estafada. Pero, que junto con ponerse a su disposición, le aclare que no tienen jurisdicción sobre el tema… al ser un problema entre privados. Mas, insiste el solícito jefe, que ofrezca sus buenos oficios. Entonces, si no es una cuestión que el Estado pueda solucionar, ¿para qué inmiscuirse? El funcionario todavía se lo está preguntando.

Este tipo de situaciones no son excepciones; para muestra dos botones, entre los muchos posibles, que a SSS le constan personalmente. Un estudiante de un instituto dependiente de un holding estadounidense de la educación de mercado, pidió sus programas de curso y se le dijo que no se entregaban salvo si pagaba por ellos. Cuando buscó ayuda en el Ministerio de Educación, le respondieron que debía acudir al Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC)… porque era un problema entre privados. Segundo caso: en la más famosa y germánica clínica privada de Valdivia, médicos exigen a sus pacientes exámenes del laboratorio de la misma Clínica. Cuando una persona escribió a la Superintendencia de Salud alegando por esa escandalosa integración vertical, se le respondió que la Superintendencia no tenía facultades en el caso y que el recurrente podía tratar la situación directamente con el Director médico de la clínica. Todo indica que asimismo por ser una cuestión entre privados.

¿A qué vienen esas historias? Son simplemente para recordar cómo cotidianamente se vive en un Estado neoliberal. Los chilenos no tenemos que leer a Sader, Bauman o Sousa Santos para entender el problema y saber que el poder ya no lo tiene el Estado, sino los grandes agentes económicos privados.[1] Ese Estado lo sufrimos a diario. El punto es que muchos ya no ven el problema de fondo, de un Estado que solo representa públicamente (el “hagamos como que…” de los juegos de niños) un poder que no posee y al que de hecho renunció. Ni tampoco el problema de forma o las consecuencias de lo anterior: malos ratos y abusos, y finalmente largos trámites inconducentes. El acostumbramiento lleva a una respuesta casi estándar: “No está bien… ¿pero qué se le va a hacer?”.

Ese es el Estado que nos rige, uno al servicio de las grandes compañías privadas (recordemos que las PYME dan lo mismo); y es más, se podría decir que está a cargo de las relaciones públicas de esas compañías. Ud. me dirá que soy un exagerado, pero le pido haga memoria y recuerde a un ministro comiendo un combo en McDonlad’s para que volvieran los clientes ante un problema sanitario o más recientemente a un alto funcionario ministerial explicando que la irrisoria multa para una autopista urbana era correcta por atenerse al contrato… elaborado y firmado por el Estado. También dos casos entre los muchos citables.

Otro ejemplo no difundido por los medios, pero buen indicador de esa cultura pro-privados/anticiudadana que se ha instalado en el mundo público, se tiene en el convencimiento expresado por un funcionario ministerial con cargo de jefatura de que su deber es que se aprueben los proyectos de los privados. Este personaje cree necesario convencer a las comunidades de las bondades de aquellos planes; sea cual sea su naturaleza, pues serían buenos en sí al representar el “progreso”. Es un principio, una guía de su labor al servicio del Estado. No es broma. Aquel funcionario lo decía con total convencimiento, sin asomo de malicia que pudiera hacer pensar en un “incentivo” monetario o esperanza de ser el próximo en la verdadera “puerta giratoria” del país: pasar del sector público al privado y dar un gran salto en los ceros del cheque de fin de mes.

El proyecto ideológico de “modernizar” al Estado, o sea, achicarlo, está vivo. No es una cuestión del pasado que se limitó a las privatizaciones fraudulentas de la dictadura o a las innecesarias (incluso económicamente hablando) de la Concertación. Lo lograron con creces: estamos ante un Estado enano… ¡que además dejaron tetrapléjico!

El Estado neoliberal y los partidos que lo manejan, ya no solo administra, sin ningún otro tipo de proyecto u objetivo (¡y ni qué decir utopía!). Es una especie de lobbysta de los privados, su abogado y además su relacionador público. Mas, como todo siempre puede ser peor, ni siquiera administra bien: no tenemos un capitalismo en serio, ni proyecto de desarrollo, a menos que se crea que nos desarrollaremos a punta de retail y extractivismo. No hay ni liberalismo, sólo un sistema oligopólico de carácter rentista que se apoya y a la vez produce una distribución muy desigual de la riqueza y las oportunidades… ¡apoyado por nuestros “liberales”!

La inteligencia de Jaime Guzmán elaboró un sistema institucional para maniatar a la posible oposición y que “se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría”. Tal sistema impondría un “margen de alternativas” tan estrecho, que sería “lo suficientemente reducido para hacer extremadamente difícil lo contrario”.[2] No obstante, ni en sus mejores sueños (que para nosotros son pesadillas claro está) pudo vislumbrar que tal oposición no se vería constreñida. ¡Oh, milagro! La Concertación iba tener la voluntad política para seguir el camino que se le había trazado y al cual adhirió rápidamente luego del plebiscito del ’88…  ¿o incluso antes?

Sé que no escribo ninguna novedad, que esto es hasta redundante por lo obvio. Lo hago por dos motivos. En primer lugar, por la que estimo la saludable costumbre de la memoria. Y, en segundo lugar y en este contexto anticiudadano, por creer entendible que el Frente Amplio se proclame no exclusivamente de izquierda, sino “ciudadano”. Sé que para no pocos de quienes se reconocen izquierdistas tradicionales (¿revolucionarios?), es un mero juego de palabras, un ardid que esconde un “centrismo” imperdonable.

Con todo, me parece que frente al Estado neoliberal la situación es tan precaria, abusiva, destructiva del país, de su gente, instituciones, ética y recursos, que sí creo tiene lógica hablar de ciudadanía (a sabiendas de que es un término debatible; para empezar desde las primeras naciones). No hace falta una postura política determinada para ser abusado hoy, para entender que estamos indefensos y hemos sido esquilmados hasta quizás cuántas generaciones futuras.



[1] Una columna accesible para el público general que analiza el caso español, similar al chileno, es: “Fascismo electoral: la ‘democracia’ no se atreve a decir su nombre” de Antoni Aguiló (http://blogs.publico.es/dominiopublico/9284/fascismo-electoral-la-democracia-que-se-no-se-atreve-a-decir-su-nombre/).

[2] Revista Realidad. Año 1, nro. 7, pp.: 13-23.

30/03/2017 09:07 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Trump bruto y brutal. Me permito disentir

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Acabo de ver en la red una caricatura de Donald Trump personificado como un troglodita que carga a una maniatada, y podemos suponer raptada, estatua de la Libertad de Nueva York. Debo señalar que la viñeta (buena por lo demás) me ha hecho adelantar mis deseos de escribir sobre el flamante nuevo presidente de Estados Unidos de América (EUA).

Hace rato que me venía extrañando esa especie de “penita” solidaria porque EUA deberá soportar por al menos cuatro años al bruto y brutal Donald Trump... quien por lo demás fuera democráticamente elegido (nos guste o no el sistema de votación estadounidense). Para ser franco, me aburrió tanta consternación.

Me permito disentir, no para defender a un sujeto indefendible; eso se lo dejo a su familia y a sus pintorescos fans. Mi intención es intentar poner las cosas en perspectiva histórica y mostrar cierto patrón conductual e ideológico que me parece relevante para el caso. Es decir, siguiendo con la imagen de la viñeta antes descrita, quiero recordar las tragedias y miserias que esa Sra. Libertad les ha causado a millones de personas alrededor del mundo.

Para ello es necesario repasar la historia de EUA desde su origen en 1776 a la fecha. Le ahorro tiempo: encontrará racismo, segregacionismo, genocidio, fanatismo religioso, expansionismo, militarismo, nacionalismo...

Para muestra unos botones republicanos (dejo fuera el no menos cruento, pero geográficamente limitado, periodo colonial). ¿Nadie se acuerda de que Thomas Jefferson y George Washington eran esclavistas? ¿Que Benjamin Franklin y Abraham Lincoln eran segregacionistas? ¿Que EUA inventó guerras con México y España? ¿Que cometió genocidio y limpieza étnica contra las primeras naciones de Norteamérica para robarles sus tierras? ¿Qué por la Doctrina Monroe declaró formalmente suyos los territorios del Río Grande a Tierra del Fuego? ¿Que dicho “patio trasero” ha sido reiteradamente presionado, invadido, colonizado y neocolonizado? ¿Qué los estadounidenses descendientes de japoneses fueron encerrados en masa sin juicio en campos de concentración después del ataque a Pearl Harbor? ¿Que EUA ha sido el único país en usar bombas atómicas y además contra población civil? ¿Que Dwight Eisenhower mandó asesinar a Patrice Lumumba? ¿Que hasta la década del ’70 del siglo XX todavía pervivía en diversos estados la prohibición legal del matrimonio interracial? ¿Que la población negra tuvo que luchar en pleno siglo XX contra la segregación legal (Leyes Jim Crow) y para tener derechos civiles? ¿Que Richard Nixon ordenó quebrar nuestra economía y apoyó el Golpe cívico-militar? ¿Que Ronald Reagan masacró a miles de civiles en Centroamérica por medio de su apoyo a dictaduras militares? ¿Qué George Bush padre mató a por lo menos 2 mil civiles al invadir Panamá para secuestrar al ex agente de la CIA Manuel  Noriega? ¿Que gracias a la Segunda Guerra de Irak justificada con mentiras (que Saddam Hussein estuvo tras los ataques a las Torres Gemelas y que poseía armas de destrucción masiva) van más de 1 millón y medio de iraquíes asesinados? ¿Que Barack Obama deportó miles de inmigrantes y bombardeó Afganistán, Libia, Somalia, Pakistán, Yemen, Irak y Siria? ¿Que todos los presidentes de la nación han apoyado al colonialista y criminal Estado Judío de Israel? ¿Que los ciudadanos estadounidenses prometen lealtad a su bandera (“The pledge of allegiance to the flag”) la cual es símbolo de que su país es gobernado por Dios (“One nation under God”)?

¿Y ahora es Trump quien les parece bruto y brutal? ¡Por favor! Disculpen, pero su preocupación, válida y respetable por cierto, llega al menos 241 años tarde.

Trump es un bruto, pero sincero. Ha declarado lo que la cínica corrección política estadounidense castiga expresar en público, pero que son creencias y opiniones de su tradición e historia.

Esa tradición e historia no niega que ayer y hoy se puedan ubicar valientes y valiosas voces disidentes. Tal vez muchos conozcamos a alguno de esos “gringos” avergonzados, preocupados y hasta movilizados contra Trump. Insisto, es un hecho que siempre ha habido gente decente en EUA; mas, es indesmentible que nunca han sido mayoría.

Incluso, no tengo duda en especular que a través del tiempo una gran parte de aquellos “gringos” decentes han creído pertenecer al mejor país del mundo (“The best country in the world”), el cual ha sido indudablemente bendecido por Dios (“God bless America”) y que su modo de vida (“American way of life”) es una forma cultural superior que otros deben imitar. Asimismo, han creído que es su obligación apoyar a sus tropas (“Support our troops”) donde sea que ellas estén masacrando. Pues, sus muchachos están luchando para mantener la democracia, libertad y los valores de EUA. ¡¿Qué patriótico ciudadano estadounidense podría suponer otra cosa?!... aunque los marines invadan naciones a miles de kilómetros y que ni siquiera podrían haberlos atacado o posteriormente devolver la agresión.

¿Trump es un bruto? Sí, por supuesto. ¿Más bruto que Andrew Jackson, “Teddy” Roosevelt, Reagan o Bush Jr.? No lo creo... Pero, quizás Ud. no se acordaba de ellos o no conocía a algunos. Por otro lado, ¿deberíamos esperar que no sea tan brutal como lo han sido la gran mayoría de los presidentes de EUA con los pueblos del Sur Global? Tampoco lo creo.

Si Ud. ahora se espanta con Trump, creo que ignora el prontuario de la Sra. Libertad, la historia de EUA. Sin embargo, si Ud. pertenece a algún pueblo del Sur Global, me parece que la situación es aun peor: Ud. desconoce su propia historia.

 

04/02/2017 12:33 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

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