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El mito de un Israel "bueno" y uno "malo"

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Es hora de desechar la terminología «derechas» e «izquierdas»

Gilad Atzmon

La mayoría de comentaristas de la política israelí no consigue ver que las nociones de izquierda y derecha resultan bastante irrelevantes para entender la política israelí. Israel se define a sí mismo como el Estado judío y, efectivamente, según pasan los años, Israel se vuelve cada vez más judío. Naftali Bennett, que por un momento pareció ser la estrella ascendente en estas elecciones, se ha dado cuenta de esto muy bien. Ha reinventado lo del hogar judío en un partido político que ensalza la aspiración de Israel de cumplir su verdadero destino judío. Prometió a sus seguidores que pueden vivir como elegidos en su Estado solo para judíos independientemente de consideraciones éticas o morales. 

Pero es la mayoría de los judíos que participan en el juego político israelí, si no todos, los que están comprometidos con el sueño del «Estado judío». Por supuesto, difieren en algunas cuestiones prácticas y pragmáticas menores, pero en lo esencial están nítidamente de acuerdo. Aquí va un viejo chiste israelí: un colono israelí propone a su amigo de izquierdas: «El próximo verano tenemos que poner a todos los árabes en autobuses y sacarlos de nuestra tierra». El izquierdista: «Vale, pero asegúrate de que los autobuses tengan aire acondicionado«.

En Israel no hay halcones ni palomas. En su lugar, todo lo que tenemos es un leve debate entre unas escasas interpretaciones sobre tribalismo judío, nacionalismo y supremacía. Algunos judíos quieren estar rodeados de imponentes muros de gueto -les gusta, les resulta acogedor, se sienten seguros-; otros prefieren confiar en el poder de disuasión de las FDI. Algunos apoyan el uso excesivo de fósforo blanco, a otros les gustaría ver a Irán deshecho.

El supuesto de que existe una división política en Israel es sólo un mito que a los goyim les gusta tragarse porque hace el efecto de que es posible un cambio político e incluso una transformación espiritual. Pero la verdad terrible es que cuando se trata de los fundamentos reales, los israelíes están bastante unidos: la dirigente laborista Shelly Yachimovich y la criminal de guerra Tzipi Livni estaban entre los que se apresuraron a apoyar la Operación Columna de Nube de Netanyahu. Yair Lapid, líder del segundo partido más grande de Israel, también identificado como izquierda centrista, no rechazaría un puesto ministerial de Benjamin Netanyahu. Meretz, que aun siendo un partido sionista, es el único partido judío de Israel que tiene siquiera el vestigio de un pensamiento ético y universal y valores de igualdad, cuenta tan solo con 6 miembros en una Knesset de 110 diputados judíos.

Así que si queremos entender la política israelí, tenemos que desechar aquí la arcaica terminología del siglo XIX relativa a izquierda y derecha y empezar a rascar en la verdadera cultura e ideología que impulsan al Estado judío. Israel, sin un solo partido judío que incorpore en su agenda política la empatía hacia los palestinos, desafía la noción de igualdad universal. Se preocupa exclusivamente de los intereses del pueblo elegido, y los resultados de las elecciones israelíes así lo confirman. Todo lo que vemos es una competición vacía entre diferentes discursos judeocéntricos.

 

Gilad Atzmon es un saxofonista de jazz, activista político, escritor y novelista nacido en Israel, de nacionalidad británica.

 

• Texto publicado en enero de 2013, a propósito de las elecciones en Israel. Pero, como verá el lector, da buena cuenta de la realidad política de dicho Estado Judío.

Publicado en: https://rebelion.org/es-hora-de-desechar-la-terminologia-derechas-e-izquierdas/

 

19/07/2020 17:36 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Oikonomía. Economía Moderna. Economías

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La economía, en su doble condición de disciplina "científica" y actividad capitalista occidental moderna, si bien ha dado lugar a muchas discusiones, en general ellas se han enmarcado en lo que la academia ortodoxa certifica como lo económico. De tal modo, muchas veces los debates no llegan a cuestionamientos profundos acerca de los cimientos ideológicos de dicha economía o de la cultura, ética e instituciones que propone y materializa en las sociedades bajo su influencia.

No obstante, sí es posible y recomendable plantear ciertas dudas fundamentales respecto a la economía: ¿por qué el lucro (ni siquiera la ganancia) cobró mayor relevancia que el trabajo y la producción?, ¿por qué se le considera una ’ciencia’ al modo de las ciencias naturales?, ¿por qué la política terminó siendo puesta a su servicio?, ¿ha sido o es el único sistema de sustento viable, correcto, eficiente o benigno?, ¿es un mero sistema técnico o una proyecto que contiene una cultura con sus ideas, moral e instituciones?

Este libro busca contestar las preguntas antedichas desde una perspectiva crítica, que pone en tela de juicio a la "ciencia económica" y al capitalismo de mercado desde la revisión de sus relaciones con lo ético, religioso, cultural, social, filosófico, político e histórico. Para ello se recurre a una mirada transdisciplinaria que busca romper los rígidos límites y el reduccionismo de la economía dominante.

(Texto contraportada)

18/07/2020 20:47 andrés monares #. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Impuesto patrimonial: carta al director de El Mercurio (03.06.20)

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Señor Director:

En referencia a la opinión de Gerardo Varela sobre el impuesto patrimonial publicada el sábado en “El Mercurio”, queremos discutir sus inconsistencias.

Primero, cuando se habla de super ricos se hace referencia a unos 1.500 individuos con patrimonio de más de US$ 22 millones, para beneficiar a más de 17 millones de chilenos.

Segundo, estos enormes patrimonios no se han formado desde el ahorro, provienen de extracción de rentas, mercados monopólicos, recursos naturales, uso de información privilegiada, etcétera. Ningún profesional puede ahorrar estas sumas durante su vida.

Tercero, que los impuestos son un mal necesario habla de una gran ignorancia, pues estos permiten la existencia del Estado y sus funciones, dando paso a la cohesión social y el desarrollo de las naciones. Sin impuestos, no existiría riqueza.

Cuarto, el argumento más aberrante de todos es que indica que 28 mil personas pagan un 40% de impuestos. Este 40% corresponde a la tasa marginal más alta; un profesional que gana millones, en la práctica paga menos del 20% de su ingreso.

El argumento central de Varela es que los impuestos son un robo y que les hacen mal a los países. No proveeremos argumentos conceptuales para abordar este absurdo postulado, basta con citar la evidencia empírica. Suecia, Noruega y Dinamarca han tenido por muchas décadas de las tasas impositivas más altas del mundo (45% o más del PIB versus 21% en Chile), incluyendo impuestos al patrimonio; sin embargo, están entre los países más prósperos del mundo. Otros como España, Portugal y Uruguay —estos dos últimos mencionados en su nota— tienen tasas tributarias mucho más altas que Chile y economías tanto o más prósperas que la nuestra. Esta realidad obviamente contradice todos los desvaríos del señor Varela sobre la supuesta perversidad de los impuestos.

Fabián Duarte
Profesor asociado de Economía, Universidad de Chile


Ramón López
Profesor titular de Economía, Universidad de Chile


Gino Sturla
Investigador Economía, Universidad de Chile


Hernán Frigolett
Investigador del CEDER Universidad de Los Lagos


Fernando Carmona
Economista, encargado del Programa de Políticas Públicas Fundación Instituto de Estudios Laborales

04/06/2020 16:43 andrés monares #. sin tema Hay 1 comentario.

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