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No se debate la falta de debate: sobre tecnócratas y beatos chilenos

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“El rasgo más llamativo de la investigación reciente sobre Chile
[es] la ausencia de debates fundamentales”
Philip Oxhorn

En Chile se discute poco y nada. No sólo en redes sociales. Miren Uds. los medios: el discurso es evidentemente uniforme, con algunas salidas de madre de gente considerada “populista”. Las que en general, no son otra cosa que posturas socialdemócratas, fácilmente homologables, para quien tenga información, con ideas, valores o medidas que ya son parte de la tradición de países como Suecia o Canadá... Ya verá Ud. el extremismo del que estamos hablando.

Al tenor de ciertos hechos, se sabe que tal pobreza intelectual no es producto de la casualidad, ni de lo especialmente mediocres que somos los chilenos. Tal ambiente se ha planificado y aplicado desde las élites; puntualmente, desde las élites de las élites: la tecnocracia economicista y ciertos movimientos religiosos ultraconservadores.

De ello da buen cuenta la socióloga María Angélica Thumala, en su libro Riqueza y piedad. El catolicismo de la elite económica chilena (2007):

“Un modo de evitar discusiones en las que se planteen verdaderos contrastes de ideas es, como se observa en las narrativas de esta investigación, hacer uso de contenidos realmente simples y previamente seleccionados de la doctrina de la Iglesia Católica proporcionados por los líderes e intelectuales de los movimientos religiosos y de los ‘think tanks’ de derecha. El Opus Dei y los Legionarios de Cristo tienen la habilidad de proporcionar a sus miembros y simpatizantes una batería de postulados y afirmaciones de inspiración religiosa y aplicación social que algunos miembros de la elite pueden manejar a modo de slogans sin tener que reflexionar acerca de ellos en la vida cotidiana. Estos principios, como por ejemplo la idea de que el respeto a la ley natural trae la felicidad, que la economía social [¡sic!] de mercado es el mecanismo más apropiado para la eliminación de la pobreza o que toda intervención estatal de la economía es negativa, aparecen no sólo en las entrevistas para esta investigación, sino también en la prensa escrita y en publicaciones académicas y son un asilo seguro donde refugiarse de las consecuencias destructivas del verdadero debate. (…) No es sorprendente, entonces, que los debates intelectuales sean rechazados en pos de procesos de toma de decisiones ‘técnicas’, ‘neutrales’ y ‘objetivas’. En vez de discusiones ‘académicas’ o reflexiones ‘filosóficas’ que conducen a ninguna parte, estos hombres favorecen la ‘acción’ y el comportamiento ‘práctico’. (…) En la imaginación de los miembros de la elite cercanos a la derecha, la política es definida como confrontación y como la imposibilidad de llegar a acuerdos pacíficos. (…) Las descripciones de la economía de mercado presentadas en el capítulo 3 como un mecanismo neutro y objetivamente superior para la generación de riqueza buscan negar la base política de las decisiones sobre la economía nacional”

Tal como dice Thumala, hace años que diariamente se puede constatar que en Chile hay verdades absolutas e incuestionables... por groseramente ideológicas y débiles que sean. Y ellas se elaboran y difunden desde los grupos de poder conservadores, donde los economistas científicos caminan de la mano con los piadosos católicos. Los ultra, sean ateos o religiosos, escriben el libreto y dirigen la obra.

 

17/03/2018 17:07 andrés monares #. sin tema

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