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Cobre: una traición desde 1990

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“...las diferencias entre las mineras de antes y las de ahora, son aún más significativas. Chuquicamata, más que un simple campamento minero era más bien una ciudad con todas las comodidades, que contaba con un gran hospital, con escuelas, teatros, cines, generación eléctrica propia en Tocopilla, todo construido por la propia compañía minera, y además, en los 50 años que llevaba de explotación del mineral había construido carreteras, líneas férreas, etc.

Las otras mineras norteamericanas habían hecho algo parecido en El Teniente con el gran campamento de Sewell, en Potrerillos y El Salvador, campamentos que más parecían verdaderas ciudades, con hospitales, escuelas, teatros, etc. y evidentemente ferrocarriles, carreteras y fundiciones y refinerías.

Es necesario recordar y resaltar todo lo que hicieron las empresas extranjeras de la gran minería, que existían antes de la nacionalización, para hacer una comparación con las mineras extranjeras que volvieron a ingresar a Chile a partir de 1990. La diferencia es colosal. Las actuales mineras: ¿Cuántas fundiciones o refinerías han construido? Ninguna. ¿Cuántas plantas de generación eléctrica? Ninguna. ¿Cuántos hospitales? Ninguno. ¿Cuántas líneas férreas? Ninguna.
Pero fuera de estas diferencias existen otras más importantes, que se relacionan con los tributos u aportes de estas mineras al Fisco.

Produciendo solamente alrededor de 500 mil toneladas de cobre por año, las mineras norteamericanas tributaron durante los años sesenta del siglo pasado, en promedio 100 millones de dólares por año, lo que representaba cerca del 15% del presupuesto nacional. Hoy, las mineras extranjeras producen por año 4 millones de toneladas de cobre, pero no tributaron absolutamente nada hasta el año 2004, a pesar que hasta ese año se habían llevado cerca de 30 millones de toneladas de cobre, sin contar el oro, la plata, el molibdeno, el renio, etc.

¿Por qué las mineras extranjeras nada tributaron hasta el año 2004? La razón se encuentra en el hecho que siempre declararon pérdidas. ¿Por qué declaraban pérdidas? Por dos razones principales, porque hay leyes que lo permiten, y porque hay un Servicio de Aduanas que no fiscaliza, como sí se hacía hace 50 años, cuando el Estado se preocupaba de fiscalizar, y había funcionarios de aduanas que tenían sentido de país y se atrevían a hacerlo y en ello radica el interés de este libro de Rolando Castillo”.

Julián Alcayaga, “Prólogo” de El cobre. Anatomía del mayor fraude minero de Chile de Rolando Castillo (2015)
16/12/2016 14:01 andrés monares #. sin tema

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