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Octavio Paz y las ciencias... sí, en plural

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“La obra de Lévi-Strauss tiende un arco que une dos paisajes contrarios: la naturaleza y la cultura. Dentro de la segunda se repite la oposición: La pensée sauvage describe el pensamiento de las sociedades primitivas y lo compara con el de las históricas. Aclaro que el primero no es el pensar de los salvajes sino una conducta mental presente en todas las sociedades y que en la nuestra se manifiesta principalmente en las actividades artísticas. Asimismo, el adjetivo histórico no quiere decir que los primitivos carezcan de historia: del mismo modo que en nuestro mundo el pensamiento salvaje ocupa un lugar marginal y casi subterráneo, la noción de historia no tiene entre los primitivos la jerarquía suprema que nosotros le otorgamos. Esta repugnancia hacia el pensar histórico no le quita rigor, realismo y coherencia al pensamiento salvaje. Una vez más: su lógica no es distinta a la nuestra por lo que toca a su forma de operación aunque sí lo sea por sus objetos y por sus fines a que aplica sus razonamientos. Por ejemplo, entre los primitivos los sistemas de clasificación que comprende el rubro general de taxonomía no son menos exactos que los de nuestras ciencias naturales y son más ricos. Uno y otro, el herbolario australiano y el botánico europeo, introducen un orden en la naturaleza pero en tanto que el primero tiene en cuenta ante todo las cualidades sensibles de la planta --olor, color, forma, sabor-- y establece una relación de analogía entre esas cualidades y la de los otros elementos naturales y humanos, el hombre de ciencia mide y busca relaciones de orden morfológico y cuantitativo entre los ejemplares, las familias, los géneros y las especies. El primero tiende a elaborar sistemas totales y el segundo especializados. En uno y otro caso se trata de relaciones que se expresan por esta fórmula: esto es como aquello o esto no es como aquello. Se ha dicho muchas veces que el pensamiento salvaje es irracional, global y cualitativo mientras que el de la ciencia es exacto, conceptual y cuantitativo. Esta oposición, tema constante de las disquisiciones de la antropología de principios de siglo, se ha revelado ilusoria (...) El hombre de ciencia del pasado medía, observaba y clasificaba; el primitivo siente, clasifica y combina; la ciencia contemporánea penetra, como el hombre primitivo, en el mundo de las cualidades sensibles graciasa la noción de combinación, simetría y oposición. Las taxonomías de los primitivos no son místicas ni irracionales. Al contrario, su método no difiere del de los computers: son cuadros de relaciones”.

Fragmento extraído desde Claude Lévi-Strauss o el nuevo festín de Esopo (1967) de Octavio Paz.

04/07/2016 15:58 andrés monares #. sin tema

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